Compromiso RSE_76

54 En un contexto como este, ¿qué puede aportar FSC para ayudar a activar una gestión forestal más sostenible en España? La gobernanza de FSC se basa en conciliar intereses sociales, ambientales y económicos. No podemos romper ese equilibrio, porque esos tres elementos son esenciales. Trabajamos con las empresas que quieren impulsar sus políticas de sostenibilidad y mejorar sus cadenas de suministro, pero también colaboramos con las administraciones públicas, tanto a nivel estatal como autonómico o local. Al mismo tiempo, estamos presentes en el territorio, porque cuando hablamos de bosques hablamos de realidades muy concretas. Por eso también cooperamos con organizaciones sociales y entidades que priorizan la conservación de los ecosistemas naturales. Sin embargo, buena parte del debate sigue condicionado por ciertas ideas preconcebidas sobre los bosques. ¿Cuál diría que es hoy el principal error de percepción en torno a su gestión? Durante demasiado tiempo ha predominado un enfoque muy tradicional de la conservación, según el cual la mejor forma de proteger los ecosistemas es no intervenir en ellos. Es decir, se asume que si queremos conservar la naturaleza lo mejor es no hacer nada. Así que el mayor malentendido sería pensar que la gestión forestal conduce a la degradación o a la deforestación. Cuando, en realidad, ocurre justo lo contrario. La gestión forestal bien realizada acompaña y acelera los ciclos naturales del bosque. De hecho, la ausencia de gestión activa puede acabar provocando la destrucción de las masas forestales. En España lo vemos muy claramente con los incendios forestales, que en los últimos años han afectado a superficies de decenas de miles de hectáreas, en su mayoría territorios sin una gestión activa del monte. También existe la idea muy extendida de que la producción de madera o papel es una de las principales causas de deforestación. ¿Hasta qué punto es cierto? Existe un cliché muy arraigado por el cual la selvicultura intensiva, como la producción de papel o las plantaciones forestales destinadas a producir pulpa o celulosa, se asocian automáticamente con la deforestación. Sin embargo, esto no es así. En realidad, ocurre lo contrario. Las plantaciones forman parte de una gestión activa del territorio. La deforestación se produce cuando un bosque se degrada o se elimina para sustituirlo por otro uso del suelo, por ejemplo, para crear superficies agrícolas o ganaderas. Esto es lo que está ocurriendo en muchos bosques tropicales del planeta, en los que no se gestiona de forma sostenible, sino que se transforma para usarlo en otra actividad económica. En nuestro país existen algunas unidades de gestión forestal certificadas que son auténticos ejemplos de buenas prácticas. En ellas se aplican modelos de selvicultura intensiva, pero al mismo tiempo se incorporan medidas para proteger la biodiversidad, conservar las riberas o mejorar la calidad del agua. Ante estas creencias, ¿qué papel pueden jugar organizaciones como FSC para mejorar la comprensión social sobre los bosques? Existe una desconexión entre la sociedad urbana y los ecosistemas de los que dependen nuestros recursos. Sin embargo, todo lo que utilizamos procede, directa o indirectamente, de estos ecosistemas naturales. Por eso la educación sigue siendo fundamental, es clave que las futuras generaciones comprendan el valor de los ecosistemas y de dónde proceden los productos que utilizan en su vida cotidiana. Pero, además de educación, necesitamos mucha más comunicación. En ese sentido, el sector forestal ha sido tradicionalmente débil. Muchas veces ha tenido poca inversión y escasa visibilidad pública, y eso ha dificultado trasladar su importancia a la sociedad. También se ha extendido la idea de que lo digital apenas deja huella ambiental. ¿Hasta qué punto esa percepción se ajusta a la realidad? Este es otro ejemplo de percepción incompleta sobre el impacto ambiental de nuestras actividades. Hoy el debate sobre sostenibilidad pone el foco en la economía circular, y el papel o el cartón son ejemplos claros de materiales naturales con tasas de reciclaje muy elevadas. Son productos que contribuyen a la mitigación climática y que encajan plenamente en los modelos de economía circular. En cambio, en la era digital vivimos permanentemente conectados sin pensar en el coste que tiene La deforestación no es consecuencia de la gestión forestal, sino de su ausencia

RkJQdWJsaXNoZXIy ODY5Mw==