Entrevista Por Pablo Fernández 53 De paisaje a activo estratégico: la nueva mirada sobre los bosques Durante años, los bosques se han percibido sobre todo como un patrimonio natural que había que conservar. En esta entrevista, Gonzalo Anguita, director ejecutivo de FSC España, plantea una mirada mucho más amplia: los bosques son también un activo estratégico para la economía, el clima y la cohesión territorial. A lo largo de la conversación desmonta algunas ideas muy arraigadas, como que gestionar el monte significa degradarlo, que el papel está detrás de la deforestación o que lo digital apenas deja huella ambiental, y defiende el valor de la gestión forestal sostenible, la certificación y los servicios ecosistémicos como herramientas clave para el futuro. Durante mucho tiempo los bosques se han percibido como un patrimonio natural que hay que conservar ¿Cómo ha evolucionado hoy esa forma de entenderlos? En FSC creemos que hay que dejar de ver los bosques como algo romántico. Esa visión bucólica del bosque no es la que queremos ni la que necesitamos, porque significa mucho más: son activos esenciales. Los bosques no solo tienen un valor ambiental, sino también económico y social. Proporcionan servicios ecosistémicos esenciales para la sociedad, como la regulación del agua, la protección del suelo, la conservación de la biodiversidad o la captura de carbono. Además, desde el punto de vista social, están ligados a las comunidades donde se ubican las zonas forestales, al empleo y a la prosperidad de esos territorios. España es uno de los grandes países forestales de Europa, pero su potencial económico y ambiental está infrautilizado. ¿Cuál es su diagnóstico del sector forestal español hoy? España tiene una superficie forestal importante pero la productividad de nuestros bosques es mucho menor que la de otros países del centro y norte de Europa. Esto se debe a las características del monte mediterráneo, pero también al hecho de que históricamente se ha invertido menos en su gestión. Como la productividad es menor, se invierte menos, y al invertirse menos esa situación se perpetúa. Otro elemento importante es la estructura de la propiedad. En España la mayor parte del monte es de propiedad privada, lo que plantea ciertas dificultades cuando no hay beneficios fiscales que incentiven la inversión forestal, y los costes asociados a la gestión del monte muchas veces desincentivan a los propietarios.
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