Compromiso RSE_76

Reportaje facilitando que la información fluya a lo largo de toda la cadena de suministro y permitiendo a los clientes elegir las opciones más eficientes desde el punto de vista ambiental. En este marco, la compañía ha desarrollado herramientas como Carbontech, una calculadora de huella de carbono de Alcance 3 certificada y alineada con estándares internacionales, y trabaja en la estandarización de reportes que permiten transformar datos logísticos complejos en indicadores de sostenibilidad claros, facilitando su integración en modelos de economía circular y en los sistemas de reporte ambiental de sus clientes. Alimentación: eficiencia, innovación y competitividad Como veíamos antes, el sector alimentario está avanzando hacia modelos más circulares que combinan eficiencia operativa, innovación y sostenibilidad. En una industria donde convergen el uso intensivo de agua, energía, materias primas, envases y logística, la circularidad no puede limitarse a un único ámbito. Su desarrollo exige actuar de forma simultánea sobre procesos productivos, desperdicio alimentario, diseño de envases, aprovechamiento de subproductos y relación con proveedores y distribuidores. Por eso, en alimentación la economía circular adquiere una dimensión especialmente estratégica. No solo permite reducir impacto ambiental, sino también optimizar recursos, contener costes y reforzar la competitividad en un entorno cada vez más exigente, tanto desde el punto de vista regulatorio como desde la presión social y del mercado. Así, el sector avanza en la integración de la circularidad en toda la cadena de valor. Es el caso de Danone, donde, según explica Borja Lafuente, director de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de Danone Iberia, este enfoque se aplica desde el ecodiseño de envases hasta su recogida y reciclaje, con el objetivo de reducir el uso de recursos y mantener los materiales en el ciclo productivo durante más tiempo. Entre las iniciativas desarrolladas destaca el modelo de producción de la planta de Aldaia (Valencia), donde aplicamos un ecosistema circular que abarca desde la llegada de leche fresca de granjas locales hasta la producción, el envasado y la logística, lo que nos permite producir el yogur en un radio de 25 kilómetros, reduciendo en un 30% las emisiones de CO2. Lafuente subraya que Aldaia “es el modelo perfecto de economía circular aplicada, permitiendo procesos más eficientes, ágiles y sostenibles”. Danone también impulsa otros proyectos orientados a la reutilización y recuperación de envases, como el impulso del vidrio retornable o iniciativas como ReNueva, centrado en recuperación de envases del hogar, y Reciplan, en colaboración con Serunion, que recupera envases de comedores escolares y los transforma en mobiliario para los propios centros educativos. También Nestlé ha integrado la economía circular como un eje dentro de su estrategia de sostenibilidad conectándola con su hoja de ruta hacia las cero emisiones netas en 2050. La compañía impulsa proyectos que materializan este enfoque, como su fábrica de café en Girona, donde una segunda caldera de biomasa permite revalorizar el 100% de los posos de café como biocombustible. Gracias a esta iniciativa, el 80% del vapor utilizado en la planta procede de fuentes renovables y se evitan más de 36.000 toneladas de CO₂ al año, reduciendo además la dependencia del gas natural. Este modelo permite optimizar recursos, reducir emisiones y reforzar la resiliencia industrial, al tiempo que contribuye a la descarbonización y a la construcción de sistemas alimentarios más sostenibles. Campofrío avanza también en la integración de la economía circular como un elemento estructural dentro de su estrategia de sostenibilidad. Clara Hernández, Environmental & Climate Change Director at Sigma Europe, grupo matriz de la marca, destaca que este enfoque actúa como una palanca estratégica para impulsar un crecimiento sostenible del negocio, mejorar la eficiencia operativa y avanzar hacia un modelo productivo más resiliente. La compañía integra la circularidad de forma transversal en toda su cadena de valor, desde el diseño de productos hasta la gestión de residuos, con el objetivo de optimizar el uso de los recursos y reducir el impacto ambiental de su actividad. Este compromiso se refuerza además con su adhesión a iniciativas como el Pacto por la Economía Circular en Castilla y León, donde se concentran sus principales centros productivos. Entre sus iniciativas destacan proyectos como la recuperación de PET en su planta de pizzas de Ólvega, que permite reducir el uso de plástico virgen y minimizar residuos, la certificación en Ecodiseño conforme a la norma ISO 14006 o la generación de más de 16.000 MWh de energía solar en sus centros en España. A ello se suma un plan específico de prevención del desperdicio alimen41 El diseño de productos y envases se consolida como uno de los principales puntos de impacto, donde las decisiones iniciales determinan gran parte del comportamiento ambiental

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