tario, que prioriza la valorización de subproductos a través de su uso como alimentación animal, producción de biogás o compostaje. Por su parte, David Casañ, director corporativo de Galletas Gullón, señala que la compañía pone el foco en la optimización de procesos y materiales para reducir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia. Entre sus iniciativas se encuentra el uso de materiales reciclados en envases, como el rPET, la reducción del desperdicio alimentario mediante la donación de excedentes y la mejora de la eficiencia energética en sus instalaciones. Este enfoque no solo contribuye a reducir el impacto ambiental, sino que también permite reducir costes y aumentar la competitividad en un mercado global. Otro actor importante en el sector alimentario como Hero ha situado la economía circular como un pilar de su estrategia de sostenibilidad. Dolo Iniesta, Head of Country Quality & Corporate Affairs SE de Hero, señala que este enfoque se materializa en iniciativas concretas como la transición a envases monomaterial reciclables en sus productos de alimentación infantil. En 2025, la compañía ha adaptado todas sus líneas de producción para permitir este cambio, de modo que el 100% de los pouches pueden fabricarse ya en formato reciclable y el 89,2% de las unidades vendidas en España utilizan este tipo de envase. Además, Hero avanza en la reducción del peso de los envases, el uso de materiales reciclados y la mejora en la gestión de residuos industriales, priorizando la prevención, reutilización y valorización. Este enfoque no solo reduce el impacto ambiental, sino que también impulsa la eficiencia operativa y refuerza la resiliencia del modelo de negocio ante los retos regulatorios y de mercado. Moda: rediseñar para durar En el sector textil, la economía circular implica repensar el diseño de las prendas y su ciclo de vida completo. Se trata de uno de los ámbitos donde la transición resulta más compleja, porque no basta con reciclar más: es necesario revisar materiales, patrones de consumo, recogida del residuo textil, trazabilidad, durabilidad y capacidad real de reutilización o reciclaje al final de la vida útil del producto. Esto obliga a las compañías a actuar desde el origen, incorporando criterios de circularidad ya en la fase de diseño y extendiéndolos a toda la cadena de valor. La moda circular no consiste solo en gestionar mejor el residuo, sino en producir de otra manera, con más calidad, mayor duración y un mayor control sobre el impacto de cada prenda. Andrés Fernández, director de Sostenibilidad y Sourcing de MANGO, explica que la economía circular es una parte estructural de cómo la compañía entiende la sostenibilidad, especialmente desde el diseño de producto, donde se determina gran parte del impacto. La compañía trabaja bajo tres líneas claras: facilitar el reciclaje de las prendas, alargar su vida útil y reducir la generación de residuos desde el origen. Este enfoque se traduce en avances concretos, como “Impulsamos la producción de gases renovables a partir de residuos, como el biometano, para avanzar en un modelo energético más sostenible.” Núria Rodríguez Peinado, directora de Medio Ambiente y Responsabilidad Social de NATURGY “Hemos alcanzado niveles de valorización superiores al 90% y aprovechamos energía residual, como el frío de regasificación, para optimizar recursos.” Natalia Latorre, directora general de Transición Energética de ENAGÁS 42 La colaboración a lo largo de toda la cadena de valor se posiciona como clave para escalar la circularidad y transformar el sistema productivo hacia un modelo más sostenible
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