Compromiso RSE 49 · Febrero 2020
38 con claridad, no hay comparabilidad… Por ejemplo, la esencia del reporte es la mate- rialidad y me sorprende que prácticamente el 100% de las empresas hayan reportado sobre todos los parámetros cuando no son materiales para ellas. Por otra parte, me parece tan poco transparente no ofrecer información como publicar un exceso de datos. El hecho de reportar la totalidad de indicadores no es sinónimo de una mayor transparencia, al revés. Al final tienes que ser transparente en los aspectos nucleares, aquellos en los que realmente impactas. Por otra parte, ¿cree que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han ayudado a la función? Cuando Naciones Unidas aprobó los ODS dije que eran un error. Partiendo de la base de que considero que un exceso de infor- mación se traduce en una escasa transpa- rencia, pienso que 17 Objetivos no llevan a ningún lugar. Soy muy escéptica. Creo que los ODS son un marco, pero son demasiado genéricos. Además, cuando todas las empre - sas son capaces de decir que contribuyen a los ODS es que están mal planteados por- que no han cambiado su forma de actuar, sino que han identificado aquellos que me - jor encajan en su actividad. Recientemente, DIRSE ha presentado el informe “Estado de la Profesión 2019: II Estudio de la función dirse en la empresa española” que destaca que la función está muy feminizada. ¿Qué le parece? El tema de género es muy complicado porque cada uno tiene su visión particular. A mí me cuesta ver que sea un colectivo porque no todas las mujeres somos iguales del mismo modo que todos los hombres tampoco son iguales. Creo que en deter - minadas profesiones haya más mujeres que hombres es un tema cultural y cuando esté sobrepasado habrá de todo. Hoy seguimos teniendo muchos sesgos culturales que lle - vamos arrastrando mucho tiempo. Va a costar que la diversidad esté normalizada en la empresa, pero ¿cuán- tos departamentos hemos tenido que durante años y años estaban forma- dos por hombres? Creo que acabará normalizándose. Pero una de las consecuencias es la retribución… Ciertamente, el estudio constata que los salarios no son elevados y es algo que tiene que cambiar porque en el ámbito retri- butivo también hay una cuestión cultural. Tradi - cionalmente, las muje- res han empujado me- nos que los hombres para que sus salarios sean más competitivos. Mientras que el reto de un profesional mas- culino ha sido ganar más dinero, cuando la mujer ha entrado en el mercado laboral, el salario ha quedado en un plano más secundario. Ahí es necesaria una transformación cultural que todavía no ha sucedido, ni en la función de dirse ni en cualquier otro ámbito de la empresa. La Asociación acaba de lanzar una nueva edición del plan de Mentor Dirse. ¿Cómo ve el futuro de la profesión? El futuro de la función pasa por una mayor profesionalización para que el dirse esté más integrado en la estrategia de la compañía y deje de verse como la “cara B” de los resul - tados. El dirse tiene que formarse y adquirir nuevos conocimientos porque la RSE tiene que estar bien integrada en la compañía y para ello tiene que hablar el mismo lenguaje del negocio y dejar de ser la parte soft . ¿Por dónde pasa la profesionalización de la función? La profesión va a tener diferentes ámbitos. Por un lado, un profesional puede querer ser dirse y llegar a lo más alto de la empresa. Para ello debe adquirir unos conocimientos nue- vos y más generalistas que le permitan situar - se en una posición estratégica para controlar los aspectos no financieros de la compañía y tener una mayor solidez. Pero, por otro lado, no todos los profesionales quieren llegar a puestos directivos y ahí se abre un enorme abanico de oportunidades y de posibilidades porque, lejos de ser un generalista, puede adquirir conocimientos que le permitan con- vertirse en un especialista en acción social, medio ambiente, comunicación, consultor… La empresa siempre va a necesitar una figura que mantenga ese contacto con la sociedad que le aporte una visión estratégica
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