CRSE 73_REVISTA COMPLETA

Cuando en 2017 el Parlamento noruego estableció el ambicioso objetivo de comercializar exclusivamente vehículos cero emisiones para 2025, pocos creían que la meta fuera alcanzable. Ocho años después, las cifras confirman que Noruega no solo cumplirá su compromiso, sino que se ha convertido en el primer laboratorio mundial de movilidad limpia a gran escala. Los datos del primer trimestre de 2025 revelan que el 96 % de los automóviles nuevos vendidos en el país son completamente eléctricos, una cifra que en enero alcanzó el 95,8 %. La evolución ha sido constante y acelerada: de una penetración del 17,1 % en 2015, la cuota de mercado eléctrica ascendió al 39% en 2017, superó el 54,3% en 2020, alcanzó el 82,4 % en 2023 y cerró 2024 con un contundente 88,9 %. Este progreso contrasta radicalmente con otros mercados considerados avanzados: mientras Noruega roza el 100 % de electrificación, países como China (30 %), Alemania (18,4 %) o España (apenas un 6,17 %) muestran un notable retraso en la transición energética del transporte. Los pilares del éxito noruego El primer motor de cambio del país nórdico fue un sistema fiscal que reconocía el valor real de la Sostenibilidad. Noruega implementó exenciones al IVA del 25 % y eliminó los impuestos de matriculación para vehículos eléctricos mientras incrementaba la presión fiscal sobre los motores de combustión. Esta política resultaba especialmente efectiva en un país donde, debido a los gravámenes medioambientales, un Volkswagen Golf diésel ya costaba un 50% más que en otros mercados europeos. El segundo pilar ha sido el desarrollo proactivo de una red de recarga que eliminó la “ansiedad por autonomía” antes de que se convirtiera en barrera de adopción. Noruega dispone actualmente de 18.000 cargadores públicos para una población de 5,4 millones de habitantes, incluyendo 3.500 puntos de carga rápida. Con una densidad de infraestructura de 3,3 cargadores por km2, el país supera en diez veces la media europea. El tercer elemento diferenciador ha sido la creación de un consenso social sobre el valor de la movilidad sostenible. Mientras en otros países el debate se centraba en si los vehículos eléctricos eran o no técnicamente viables, Noruega focalizó su narrativa en los beneficios tangibles: menor coste total de propiedad, ventajas en aparcamiento y circulación, y reducción de la contaminación local. Este enfoque ha generado una democratización tecnológica sorprendente: los datos de ventas muestran que 15 marcas diferentes tienen modelos entre los 20 más vendidos, demostrando que no se trata de un mercado de nicho o elitista. Retos pendientes para la electrificación total A pesar del éxito, persisten desafíos para alcanzar el 100 % de penetración. El 4 % restante corresponde principalmente a vehículos comerciales ligeros y flotas de alquiler turístico. Para estos segmentos, Noruega está implementando subsidios específicos para furgonetas eléctricas y programas de formación en puntos turísticos. Otro reto significativo es la sostenibilidad fiscal del modelo. Los incentivos a vehículos eléctricos han generado un déficit de 1.800 millones de euros en la recaudación. Para compensarlo, desde 2023 se ha comenzado a reintroducir gradualmente el IVA para vehículos de más de 500.000 coronas (43.000 euros) y se ha creado un impuesto por peso que grava 12,7 euros por cada kilogramo que supere los 500 kg ◆ Noruega alcanza el 96% de vehículos eléctricos El país nórdico culmina su estrategia hacia la movilidad sostenible con una cuota de vehículos eléctricos que prácticamente ha alcanzado el 100 % en los primeros meses de 2025, demostrando que la transición ecológica del transporte es viable cuando existe un compromiso compartido entre administración, empresas y ciudadanía. Internacionales 61

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