Reportaje Leroy Merlin constituye un ejemplo representativo de esta evolución. La máxima responsabilidad en esta materia recae en Cristina Sánchez, directora ejecutiva de Sostenibilidad e Impacto Positivo, y la compañía ha integrado esta dirección directamente en su Comité Ejecutivo. Según explica la empresa, este movimiento respondió a la voluntad de garantizar que la sostenibilidad no funcionara como una línea paralela, sino que participara activamente en las decisiones estratégicas del negocio. La creación en 2022 de la Dirección Ejecutiva de Impacto Positivo consolidó una trayectoria iniciada años antes con el lanzamiento de la estrategia Make It Positive. Para la compañía, esta evolución ha supuesto reconocer que la sostenibilidad trasciende la mera rentabilidad económica y debe contribuir a la generación de valor compartido, integrando el desempeño financiero con el progreso social y la responsabilidad ambiental. Desde esta perspectiva, el verdadero reto ya no reside únicamente en otorgar visibilidad o capacidad de decisión a una dirección específica. Leroy Merlin considera que la consolidación definitiva del ESG pasa por impulsar una transformación cultural capaz de integrar estos criterios en todas las áreas del negocio, desde las compras y la oferta hasta la logística, las operaciones comerciales o la comunicación. La diversidad de modelos observada en compañías tan diferentes como Inditex, Moeve, Acciona, Alcampo, Naturgy, Randstad, ILUNION o Leroy Merlin parece confirmar una de las principales conclusiones apuntadas por DIRSE: no existe una única ubicación para la sostenibilidad dentro de las organizaciones. Más importante que el lugar que ocupa en el organigrama es su capacidad para participar en los espacios donde se toman las decisiones y para influir de forma transversal en la estrategia y la gestión del negocio. El reto, apuntan desde la asociación, ya no consiste únicamente en definir dónde se sitúa la sostenibilidad dentro de la empresa, sino en conseguir que sus principios formen parte de la toma de decisiones cotidiana de todas las áreas. ¿Importa más el cargo o la influencia? La creciente presencia de la sostenibilidad en los espacios de decisión ha abierto también un debate sobre cuál debe ser el papel que desempeñan sus responsables dentro de las estructuras de gobierno de las empresas. Tradicionalmente, la presencia de la sostenibilidad en los comités de dirección se ha considerado uno de los principales indicadores de la relevancia que esta función ha alcanzado dentro de las organizaciones. Sin embargo, la realidad actual parece dibujar un panorama más complejo. Para Carlos Arango, la evolución de esta función no debe medirse únicamente por su presencia formal en los máximos órganos ejecutivos. Más relevante que la ubicación concreta dentro del organigrama es la capacidad real de influencia sobre la toma de decisiones, así como el acceso a los espacios donde se definen las prioridades estratégicas de la organización. La diversidad de modelos observada en las grandes empresas españolas también se refleja en este ámbito. Algunas compañías han optado por integrar directamente esta función en sus comités de dirección, mientras que otras la sitúan en posiciones estrechamente vinculadas a la presidencia, la estrategia o las principales áreas corporativas. Lo importante, apuntan desde DIRSE, es que los criterios ambientales, sociales y de gobernanza formen parte de los procesos de decisión y no queden limitados a estructuras o foros específicos. Banco Santander constituye un ejemplo de esta aproximación. La máxima responsable de sostenibilidad es Lara de Mesa, Global Head of Sustainability, una posición que se ha mantenido estable durante los últimos cinco años. Aunque no forma parte del comité de dirección, la función de sostenibilidad ocupa una posición relevante dentro de la organización al depender directamente de la oficina de la presidencia ejecutiva y del área de estrategia. La entidad ha sido una de las pioneras en integrar la sostenibilidad en su modelo de negocio a través de su estrategia de banca responsable, situando cuestiones como la transición climática, la inclusión financiera o el crecimiento sostenible entre los ejes de actuación del grupo. En este contexto, el área liderada por Lara de Mesa impulsa la agenda de sostenibilidad de la entidad a nivel global y coordina su desarrollo en los distintos mercados en los que opera. Durante los últimos años, el Santander ha reforzado además la vinculación de los criterios ESG con la actividad financiera y con la gestión del negocio, incorporando objetivos relacionados con la sostenibilidad en diferentes ámbitos de la organización. La entidad considera que estos aspectos forman parte de la creación de valor a largo plazo y de la gestión de riesgos y oportunidades para el grupo. Pese a esta evolución, desde la entidad consideran que todavía existen pasos por dar para seguir fortaleciendo el peso de la sostenibilidad dentro de 49 El reto ya no consiste únicamente en definir quién lidera la sostenibilidad, sino en extender sus criterios a toda la organización.
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