Compromiso RSE_77

los procesos de decisión empresariales. Entre ellos, destacan una mayor participación de los responsables de sostenibilidad en foros de decisión más allá de los específicamente vinculados al ámbito ESG. Asimismo, apuntan a la importancia de que el conjunto de los líderes de la organización asuma responsabilidades concretas en el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad, manteniendo al mismo tiempo mecanismos que incentiven su integración en la gestión diaria de la compañía. Este enfoque refleja una visión en la que la sostenibilidad no se entiende como una función aislada, sino como una responsabilidad compartida que debe impregnar progresivamente todas las áreas de negocio y los principales espacios de decisión de la empresa. El próximo paso: integrar la sostenibilidad en toda la organización La integración de la sostenibilidad en la estrategia empresarial y en los procesos de decisión plantea una nueva cuestión: cómo evolucionará el liderazgo ESG durante los próximos años. Para el director general de DIRSE, el futuro apunta hacia liderazgos cada vez más integradores y menos centrados exclusivamente en el cumplimiento normativo. A medida que la sostenibilidad se consolida como una variable estratégica para las empresas, los profesionales responsables de esta función deberán ampliar también sus capacidades y ámbitos de actuación. Según explica, el perfil del futuro exigirá combinar conocimientos técnicos en materias como regulación, gobernanza, análisis de datos o gestión de riesgos con capacidades relacionadas con la influencia, la gestión del cambio, el diálogo interno y la comprensión profunda del negocio. En otras palabras, la sostenibilidad requerirá perfiles capaces no solo de interpretar los retos ASG, sino también de impulsar transformaciones dentro de organizaciones cada vez más complejas. Esta evolución se produce en paralelo a una creciente implicación de los órganos de gobierno en las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad. Cada vez resulta más habitual que aspectos vinculados a riesgos, financiación, inversión, cadena de valor o posicionamiento competitivo incorporen variables ambientales, sociales y de gobernanza en los procesos de análisis y decisión. Una tendencia que refleja hasta qué punto la sostenibilidad ha dejado de considerarse una cuestión especializada para convertirse en un elemento cada vez más presente en la agenda de los máximos órganos de dirección. La transformación también se apoya en una integración cada vez mayor de la sostenibilidad en las funciones tradicionales de la empresa. Desde DIRSE consideran que el reto ya no consiste únicamente en disponer de una dirección ASG sólida, sino en conseguir que todas las áreas incorporen estos criterios en su toma de decisiones cotidiana. De hecho, desde la asociación consideran que la evolución de la profesión seguirá respondiendo más a criterios cualitativos que jerárquicos. La creciente influencia de la sostenibilidad no siempre se traducirá en nuevos cargos o en cambios visibles en los organigramas, sino en una participación cada vez mayor en los procesos de decisión y en la capacidad de influir sobre cuestiones estratégicas para el negocio. Del cumplimiento al impacto Arango apunta que los próximos años estarán marcados por una creciente exigencia en materia de impacto, credibilidad y capacidad de ejecución. En un contexto de mayor escrutinio público y cierta fatiga regulatoria, las organizaciones necesitarán profesionales capaces de conectar la sostenibilidad con la competitividad y la generación de valor de forma tangible. Si durante la última década el desafío consistió en incorporar la sostenibilidad a la estrategia empresarial y acercarla a los espacios donde se toman las decisiones, los próximos años parecen estar llamados a profundizar en su integración dentro de la gestión cotidiana de las compañías. Las estructuras organizativas seguirán siendo diversas y no existirá una única fórmula válida, pero la tendencia apunta hacia una mayor transversalidad y hacia una implicación creciente de todas las áreas del negocio. La evolución de la función durante los últimos años demuestra que la relevancia de la sostenibilidad ya no depende exclusivamente de la existencia de una dirección específica o de su ubicación dentro del organigrama. El desafío pasa ahora por conseguir que los criterios ambientales, sociales y de gobernanza formen parte de la manera habitual de gestionar riesgos, identificar oportunidades, asignar recursos y tomar decisiones. En ese escenario, la capacidad de influencia y de transformación adquirirá una importancia cada vez mayor ◆ 50 Los futuros líderes ASG deberán combinar conocimientos técnicos con capacidad de influencia, visión estratégica y comprensión del negocio

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