Sin embargo, desde DIRSE subrayan que el cambio más relevante no ha sido necesariamente jerárquico. La evolución de la función no siempre se ha traducido en una mayor presencia en los organigramas o en la creación de nuevas direcciones, sino en una creciente capacidad de influencia dentro de los procesos de decisión de las compañías. En palabras de Arango, se trata de una evolución más cualitativa que jerárquica. Esta tendencia queda reflejada también en el creciente interés que las cuestiones ASG despiertan en los consejos de administración y en la alta dirección. Las cuestiones ASG ocupan hoy un espacio cada vez más relevante en los debates relacionados con la competitividad, la gestión de riesgos y la creación de valor a largo plazo. Esta transformación tampoco ha seguido un único camino. La ubicación de la sostenibilidad dentro de las organizaciones responde a la cultura, el grado de madurez y las prioridades estratégicas de cada compañía. No existe una estructura universal ni una única fórmula de éxito. De hecho, la creciente diversidad de modelos organizativos refleja precisamente el nivel de madurez que ha alcanzado esta función. Lo que sí parece común es una tendencia a situar la sostenibilidad cada vez más cerca de aquellos espacios donde se definen las decisiones que condicionan el futuro del negocio. En algunos casos se integra en áreas vinculadas a la estrategia, las finanzas o la innovación; en otros mantiene estructuras propias o se conecta con funciones como la comunicación, el talento o las relaciones institucionales. Más importante que su ubicación concreta, señalan desde DIRSE, es la capacidad de influencia real que tenga sobre la organización y su acceso a los principales espacios de decisión. Cuando la sostenibilidad entra en la toma de decisiones En Enagás, la sostenibilidad se ha situado precisamente en uno de esos espacios donde se define el futuro del negocio. La máxima responsabilidad en esta materia recae en Natalia Latorre, directora general de Transición Energética, que forma parte del comité de dirección y reporta directamente al consejero delegado. La ubicación de esta función dentro de una dirección general vinculada a la transición energética refleja el papel estratégico que la compañía atribuye actualmente a la sostenibilidad. Según explica la propia compañía, la figura del responsable de sostenibilidad ha experimentado una evolución significativa en los últimos cinco años. Si anteriormente se trataba de un rol orientado principalmente al reporting y, en algunos casos, más próximo a ámbitos como la acción social, hoy se ha convertido en una función claramente estratégica, con participación activa en la toma de decisiones del negocio. Esta transformación también se ha trasladado a la estructura organizativa. En el caso de Enagás, la sostenibilidad ha pasado de integrarse en áreas de soporte a situarse en la Dirección General de Transición Energética, un cambio que, según la compañía, pone de manifiesto su creciente centralidad dentro de la estrategia corporativa. Para la energética, esta evolución ha permitido consolidar la sostenibilidad como un eje transversal plenamente integrado en la estrategia, los valores y el modelo de negocio. La compañía considera que ya no se trata únicamente de una herramienta vinculada a la reputación o al cumplimiento normativo, sino de un elemento clave para la creación de valor a largo plazo y un criterio cada vez más determinante en los procesos de decisión. No obstante, Enagás considera que todavía existen retos importantes. Entre ellos destaca la necesidad de reforzar la integración sistemática de los criterios de sostenibilidad en todas las decisiones de negocio y avanzar en la corresponsabilidad de todas las áreas de la organización, evitando que la sostenibilidad se perciba como una función aislada o limitada a un equipo específico. La compañía señala además que este desafío adquiere una relevancia especial en el contexto de la transición energética. El desarrollo de nuevos vectores energéticos, como el hidrógeno, exige incorporar la sostenibilidad desde las primeras fases de diseño y planificación de los proyectos para garantizar su coherencia con los objetivos de descarbonización, su viabilidad a largo plazo y su aceptación social. Si en compañías como Enagás la sostenibilidad se ha consolidado como un elemento clave para orientar la transición energética, en el sector financiero su evolución ha estado estrechamente ligada a la estrategia y al desarrollo de nuevas oportunidades de negocio. En BBVA, el máximo responsable en materia de ESG es Javier Rodríguez Soler, Global Head of Sustainability and Corporate & Investment Banking, que forma parte del comité de dirección y reporta directamente al presidente y al consejero delegado. 42 La sostenibilidad participa hoy en ámbitos tan diversos como la financiación, la gestión de riesgos, el talento o la transformación empresarial
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