La evolución de la sostenibilidad en la empresa: de la reputación a la estrategia La evolución de la figura del responsable de sostenibilidad en las grandes empresas españolas durante los últimos años ha sido una de las transformaciones más significativas dentro de la gobernanza corporativa. Lo que en sus orígenes fue una función estrechamente vinculada a la reputación, la acción social o el cumplimiento normativo ha ido adquiriendo progresivamente un papel mucho más estratégico y conectado con el negocio. Así lo explica Carlos Arango, director general de DIRSE, quien señala que los profesionales de la sostenibilidad participan hoy en ámbitos tan diversos como la gestión de riesgos, la financiación, la cadena de suministro, la gobernanza, el talento o la transformación empresarial. Según apunta, el contexto regulatorio europeo y las nuevas demandas de inversores, clientes y otros grupos de interés han acelerado esta evolución, impulsando perfiles cada vez más transversales y con una visión más cercana a la toma de decisiones. Esta transformación también ha modificado el perfil profesional de quienes lideran estas áreas. Frente a los perfiles más especializados de hace una década, las compañías demandan hoy profesionales capaces de combinar conocimientos técnicos en regulación, reporting o análisis de datos con habilidades de gestión, liderazgo organizacional y comprensión del negocio. La sostenibilidad ya no se entiende como una función aislada, sino como una capacidad que conecta distintas áreas de la empresa. En este proceso, la regulación europea ha desempeñado un papel determinante. La creciente complejidad normativa y la necesidad de responder a nuevos requisitos de transparencia han obligado a las organizaciones a incorporar capacidades técnicas más sofisticadas y a estrechar la colaboración entre sostenibilidad y áreas como finanzas, auditoría, operaciones o comunicación. Finanzas, estrategia, transición energética, talento, comunicación o relaciones institucionales. La sostenibilidad ocupa hoy posiciones muy diferentes dentro de las grandes empresas españolas. Detrás de cada modelo existe una forma distinta de entender su papel en la organización, aunque todas parecen converger en una misma idea: más importante que el lugar que ocupa en el organigrama es su capacidad para influir en las decisiones que condicionan el futuro del negocio. Reportaje 41
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