Compromiso RSE_76

De residuo a recurso: la economía circular se consolida como modelo empresarial La presión sobre los recursos, la volatilidad de los costes y el impulso regulatorio están acelerando este cambio. En este escenario, las compañías no solo buscan reducir su impacto, sino también replantear procesos, materiales y modelos de negocio para mantener el valor de los recursos durante más tiempo. La circularidad entra en el corazón de la estrategia empresarial Para muchas organizaciones, la economía circular ha dejado de ser una línea de actuación aislada para convertirse en un eje central de su modelo. Ya no se trata solo de gestionar mejor los residuos, sino de repensar el ciclo completo de los productos y servicios, desde su diseño hasta su reutilización o reciclaje. Este giro implica analizar el ciclo de vida con el objetivo de mantener el valor de los recursos durante más tiempo y reducir la dependencia de materias primas vírgenes. Un modelo en el que la circularidad es clave, tanto para avanzar en los objetivos climáticos como para reforzar la fortaleza de las organizaciones. La concreción del concepto de circularidad varía según los sectores. Por ejemplo, en sectores industriales y energéticos este planteamiento se traduce en la incorporación de criterios de eficiencia material, reutilización y valorización a lo largo del ciclo de vida de las infraestructuras y procesos productivos. Al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades de negocio vinculadas al aprovechamiento de residuos, la generación de nuevos recursos o el desarrollo de soluciones más eficientes y sostenibles. Este cambio de paradigma marca el paso de una sostenibilidad centrada en la reducción del impacto a una lógica más ambiciosa, basada en la transformación del propio modelo productivo. La transición hacia modelos productivos más sostenibles ha dejado de ser una aspiración a largo plazo para convertirse en una realidad cada vez más visible en distintos sectores. Frente al modelo lineal tradicional, basado en extraer, producir y desechar, la economía circular se posiciona como una respuesta estructural a los retos ambientales y, al mismo tiempo, como una palanca de competitividad para las empresas. Reportaje 37

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