Entrevista 71 Para alcanzar estos objetivos, Redeia implementa medidas como el diseño circular de infraestructuras, la gestión eficiente de residuos, la colaboración con proveedores para promover prácticas sostenibles, la innovación en tecnologías de reutilización y reciclaje, y la sensibilización y formación. Esta transición hacia la economía circular busca reducir el impacto ambiental, optimizar el uso de recursos y generar valor económico a través de la eficiencia y nuevas oportunidades de negocio. Redeia ha desplegado una Estrategia del Impacto Integral que multiplicará su contribución social y medioambiental. ¿Cómo lo logrará? La Estrategia del Impacto Integral busca maximizar la contribución social y ambiental de Redeia. En 2024, implementamos 117 iniciativas sociales y ambientales, con una inversión de unos 8 millones de euros, que estimamos que generarán un impacto positivo de 51 millones. Esta estrategia refleja la ambición de la compañía de generar un impacto positivo neto en todas sus actividades, trascendiendo la mera mitigación de los impactos negativos. En el mundo actual es muy difícil vivir sin electricidad, pero, a su vez, la creación de nuevas infraestructuras genera tensiones. ¿Cómo abordan esta paradoja? Somos una empresa muy descentralizada cuyo musculo está en el territorio y tenemos vocación de permanencia, porque nuestro negocio consiste en desplegar infraestructuras que perduren. Por este motivo, hemos apostado por querer estar presentes en el territorio antes de empezar a diseñar por dónde discurrirá la línea eléctrica. El proyecto perfecto no es el mejor desde el punto de vista técnico, sino el mejor que se puede construir y eso implica trabajar teniendo en cuenta todos los factores ambientales y sociales. Por ello, los primeros que van al territorio no son los ingenieros, sino nuestros expertos medioambientales y sociales que tienen la voluntad de recoger todos los aspectos necesarios para que el proyecto sea compatible con las expectativas del territorio. Nuestra presidenta, Beatriz Corredor, siempre explica que queremos que, una vez pasen por el territorio, los proyectos dejen el entorno mejor de cómo lo encontramos. En la misma línea, trabajan para integrar ambientalmente las instalaciones eléctricas en el entorno, así como para proteger y conservar la biodiversidad. ¿Qué iniciativas destacaría? España es un país muy rico en las migraciones de las aves que vienen del norte de Europa. Esto nos llevó a pensar que en el diseño de las líneas eléctricas debemos tener en cuenta las carreteras imaginarias de los pájaros para procurar que no colisionen con las líneas. Entonces, tenemos cartografiado un mapa de corredores de vuelo que tratan de hacer compatibles las líneas eléctricas con todas esas aves que cruzan España. En esa línea, en un claro compromiso con la conservación de la naturaleza, ya se ha señalizado con dispositivos salvapájaros el 85,4 % de los kilómetros de líneas de la red de transporte situadas en zonas de prioridad crítica. Asimismo hemos incorporado su compromiso de protección de la vegetación y lucha contra la deforestación en el 100 % de los proyectos de inversión. En esa línea, hemos sumado tres nuevos bosques al Bosque de Redeia ubicados en Las Hormazas (Burgos), Hoyos del Espino (Ávila) y Monte Naranco de Oviedo (Asturias). Con esto, son ya 1.086 las hectáreas y 24 los bosques recuperados por Redeia en España gracias a la plantación de casi 895.000 árboles y arbustos. Otro ejemplo es nuestro compromiso con el mar porque tenemos infraestructuras eléctricas para interconectar y fortalecer los sistemas aislados como, por ejemplo, en las Islas Baleares. Hemos lanzado la plataforma Bosque Marino que busca que las infraestructuras cuiden el fondo marino y preserven su riqueza ambiental. De este modo, trabajamos en alianza con IMEDEA y Ecomar para proteger y restaurar las praderas de posidonia en el Mediterráneo, contribuyendo a la biodiversidad marina y la captura de CO2. ¿De que manera miden esta contribución social y medioambiental de las infraestructuras? Llevamos tiempo midiendo la contribución socioeconómica de nuestros proyectos porque una línea eléctrica tiene un impacto directo, un impacto indirecto y un impacto inducido, puesto que su construcción implica comprar materiales, contratar servicios ambientales y sociales… y, además, esta línea eléctrica ayudará a crear empleo y contribuirá a bajar el precio de la luz al aportar al sistema eléctrico. Ahora, a raíz de la Estrategia del Impacto Integral, nos hemos aliado con instituciones de prestigio, como la Value Balance Coalition, para buscar los multiplicadores adecuados que nos permiten conocer el retorno social y ambiental de cada euro que invertimos. Cada año medimos el impacto de nuestra actividad y lo publicamos en nuestra web y el año pasado obtuvimos un impacto superior a 14 euros por cada euro que ganó la compañía. Precisamente, uno de los buques insignia de la compañía es la iniciativa Holapueblo, centrada en la España vaciada. ¿Qué hitos han logrado? Holapueblo es una iniciativa contra la despoblación que ya cuenta con cuatro ediciones y estamos muy contentos con los resultados porque los últimos datos indican que un total de 167 personas se han instalado en 45 municipios y han creado 42 negocios a nivel rural. Otras iniciativas destacadas son el programa FP=Energía +, con el que trabajamos para evitar el abandono escolar temprano entre más de 400 alumnos y becamos a 20 estudiantes de 4º de ESO con limitados recursos económicos para que puedan continuar sus estudios de FP de Grado Medio. O Vives Proyecto Digital, que ha mejorado las competencias y conocimientos digitales de más de 500 personas de colectivos vulnerables a fin de facilitar su inserción sociolaboral ◆ El 100% de nuestros nuevos proyectos de planificación eléctrica consideran el compromiso de no deforestación
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