Entrevista Por Júlia Salsas 17 Lara de Mesa: la arquitectura invisible de la banca responsable En un contexto de urgencia climática y creciente presión normativa, el Grupo Santander refuerza su estrategia sostenible con rigor técnico, impacto real y generación de valor. Desde 2018, Lara de Mesa lidera esta transformación como directora global de Sostenibilidad, integrando criterios ESG en toda la organización. En el Foro Futuro dejó una idea clave: “la normativa no debe ahogar”. En esta entrevista, abordamos con ella los retos de la banca en la transición ecológica, el papel de la regulación y el futuro de las finanzas sostenibles. Porque en Santander, la sostenibilidad es una convicción que guía cada decisión. Lidera la estrategia de Sostenibilidad del Grupo Santander desde 2018. ¿Cómo ha evolucionado su visión sobre la sostenibilidad en estos años? En estos años hemos aprendido muchas lecciones derivadas de contextos cambiantes y divergentes y nos hemos enfrentado a la realidad compleja de una agenda de cambio como la que la sostenibilidad refleja. La sostenibilidad era y sigue siendo parte de la solución a muchos retos, se ha hecho evidente la necesidad de combinar la aspiración con el pragmatismo para desarrollar las palancas adecuadas que se conviertan en catalizadores de esa sostenibilidad y no en cargas. La sociedad y los agentes económicos tienen que poder tangibilizar lo que la sostenibilidad les aporta, no sólo lo que les cuesta. ¿Qué significa para usted ser “un banco sostenible” en un contexto global tan cambiante? Ser un banco que aborda, desde sus acciones a corto, los retos existentes a largo plazo, informando su toma de decisiones, escuchando a sus grupos de interés, reportando sus avances y facilitando información relevante y material. En el Foro Futuro apuntó que “la normativa no debe ahogar”. ¿Qué riesgos percibe en la actual arquitectura regulatoria europea? El plan de acción de Finanzas Sostenibles que la Comisión Europea lanzó en 2018 se presentó como un catalizador de las finanzas sostenibles. Años después, vemos que el exceso de complejidad ha generado una carga y unos requerimientos
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