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CompromisoRSE analiza el impacto de la RSE ante la crisis provocada por la COVID-19

Las empresas se vuelcan ante la pandemia de la COVID-19


28/04/2020 08:00:09 Entrando en la séptima semana de confinamiento, desde que el Gobierno decretara el estado de alarma el pasado 14 de marzo, las empresas españolas continúan volcándose para hacer frente a la emergencia sanitaria que ha generado la expansión de la COVID-19, así como a las consecuencias sociales y económicas derivadas de esta crisis. Con independencia de su sector y tamaño, la mayoría de ellas han trabajado para importar material sanitario, cambiar sus cadenas de producción y su core de negocio, ampliar y reforzar sus planes de donaciones de alimentos, productos y servicios para los colectivos más vulnerables, o bien ofrecer facilidades a sus clientes. Todo ello con un único objetivo: paliar en la medida de lo posible el drama que está provocando la COVID-19 a todos los niveles. Es el momento de poner a prueba la Responsabilidad Social en mayúsculas.

Las cifras de contagiados y fallecidos, poco a poco, van disminuyendo. Los hospitales parecen estar menos colapsados que al inicio de la crisis sanitaria. Parece que las medidas de confinamiento se empiezan a relajar como los paseos para los menores de 14 años, desde el pasado domingo, o el regreso al trabajo de algunos sectores económicos. Cada vez se escucha con más fuerza el término “desescalada”… Pero, pese a este moderado, muy moderado, optimismo, esto no se ha traducido en un relajamiento de la RSE ni de la acción social de las empresas. Todo lo contrario.

A lo largo de todos estos días, en CompromisoRSE hemos ido difundiendo y analizando las diferentes iniciativas, individuales o en alianzas, que empresas, entidades, fundaciones y administraciones han puesto en marcha para paliar las consecuencias de la emergencia sanitaria, económica y social, pero también nos preguntamos si esta situación pone a prueba la verdadera esencia de la Responsabilidad Social Empresarial. Así lo hicimos la semana pasada con opiniones de destacados dirses de empresas españolas en el reportaje “COVID-19, la crisis sanitaria, económica y social que pone a prueba la RSE”. Y hoy continuamos con una nueva entrega.

La directora de Sostenibilidad de Canon para la Región Sur de Europa, Gema Escudero, cree que “la situación actual es un “test de stress” para la práctica de la Sostenibilidad que identifica algunas lecciones. En realidad, no parece que haya nada disruptivo; lo que ha ocurrido es que se han precipitado tendencias de las que se venía hablando en los últimos tiempos” como la transformación digital, la innovación y la creatividad o la gestión de la comunicación Y además, Gema Escudero destaca la importancia del propósito: “La solución no pasa por hacer cualquier negocio de forma responsable, sino de hacer negocio responsable, entendido como aquel que dé soluciones a los problemas de la sociedad y sea capaz de mantener sus clientes, sus partners y sus empleados. Es decir, generar un impacto positivo en la sociedad será la única forma de hacer negocio, bien sea adaptando el modelo actual o invirtiendo en I+D+i para la búsqueda de soluciones a los retos actuales”.

Desde El Corte Inglés opinan que “sin duda, esta crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de disponer de respuestas inmediatas. La sociedad en general y las empresas como parte de ella están mostrando su lado más solidario haciendo un esfuerzo sin precedentes. En El Corte Inglés hemos reconvertido nuestra propia actividad para atender necesidades básicas y esenciales, estando en primera línea donde se nos necesita y garantizando el empleo a pesar del cierre de actividades. Por tanto, la RSE ha demostrado su carácter estratégico en los momentos más difíciles y pone de relieve los valores permanentes que comparte con la sociedad”.

Mientras que la responsable de Comunicación, Asuntos Públicos Corporativos y Sostenibilidad de Bayer, Laura Diéguez, opina que “nos encontramos en una situación excepcional en la que estamos viendo también reacciones excepcionales por parte de todos los actores de la sociedad. Y las empresas no podíamos sino estar a la altura. La RSE es de vital importancia en momentos de emergencia, especialmente cuando está consolidada, porque permite desbloquear recursos con sentido de urgencia y complementar las necesidades que de otro modo difícilmente podrían cubrirse. No estamos hablando solo de donaciones, sean estas económicas o en especie, que también, sino de asegurar que estamos dando el máximo, con la máxima responsabilidad, en todos los elementos de la cadena de valor de la compañía. Seguir manteniendo la actividad, en nuestro caso esencial como es la Agricultura y la Salud, garantizando la seguridad de nuestros empleados; apoyar al Sistema Nacional de Salud y a sus profesionales, que se están manifestando críticos en estos momentos; contribuir a la difusión de información veraz y contrastada, en un contexto de incertidumbre máxima; acompañar a nuestros colaboradores en un momento desafiante para ellos y en el que necesitan conectar y desconectar más que nunca; y por último, contribuir a canalizar sus inquietudes de colaboración a través de un voluntariado que les permita ponerse al servicio de la sociedad en esta emergencia. Nunca el momento fue tan propicio para mostrar que todos somos necesarios”.

Más que poner de manifiesto su importancia, esta situación de excepcionalidad provoca que salga a luz la verdadera esencia y utilidad de la RSE, demostrando que es vital e imprescindible para avanzar hacia un futuro más justo e igualitario. De esta forma, Elisabet Guasch, directora de People&Comms de Adevinta Spain, afirma que “todos estamos conectados y todos nos necesitamos. Por ejemplo, en Adevinta ayudamos a las personas a encontrar lo que necesitan a través de nuestros marketplaces y, en la situación de crisis sanitaria económica y social en la que nos encontramos, nos hemos volcado con diferentes iniciativas solidarias vinculadas a nuestra actividad. Es un claro ejemplo de que la RSE es importante siempre y, en situaciones como la que estamos viviendo, cobra todavía más valor. En primer lugar, por el impacto positivo que genera a nivel social y económico, y también por el valor añadido que aporta a los empleados, que se sienten orgullosos de la contribución social que hacen las compañías en las que trabajan”.

Lecciones aprendidas

En el ámbito de los aprendizajes, el responsable de Comunicación Corporativa de Nestlé España, Carlos Moyano, opina que “más que nunca, se pone de manifiesto la necesidad de que las empresas tengan un claro propósito social que, además, tenga en cuenta la preservación del medio ambiente y de los recursos naturales. La crisis de la COVID-19 nos ha enseñado que no somos sociedades invulnerables, que cualquier enemigo invisible puede hacer peligrar todo el sistema social, económico y empresarial que hemos construido, y que en el futuro hemos de recuperarnos como sociedad gestionando los negocios de manera responsable y sostenible, porque de ello depende nuestra salud y nuestro futuro”.

Por su parte, la directora de Comunicación Corporativa de Henkel Ibérica, Elisenda Ballester, opina que “debemos estar orgullosos de la solidaridad que ha demostrado toda la sociedad y de la rápida capacidad para dar respuesta a una crisis de tal importancia. Sin duda esto ha sido fruto del trabajo en materia de RSE durante muchos años anteriores; la RSE forma parte de la cultura de nuestra compañía. De esta crisis debemos aprender que cuánto más interiorizada está la responsabilidad social en la empresa y en el negocio, mayor y más rápida será nuestra capacidad de reacción ante futuras crisis sociales como ésta”.

Mientras que Elisabet Guasch, de Adevinta Spain, asegura que “tras la COVID-19, la RSE no se podrá entender como un elemento de añadidura, sino que formará parte de la propia organización y de los procesos de las compañías, de su esencia, de su modelo de negocio. Se hará evidente la necesidad de que la RSE esté realmente conectada con la entrega de valor y la aportación real a un mundo más sostenible e igualitario”.

Para la directora de Comunicación y Relaciones con Pacientesde Novartis, Begoña Gómez, “el futuro de la responsabilidad social en las empresas pasa por repensar la contribución de valor de nuestra actividad más allá del ámbito económico. Por ello, desde Novartis hemos empezado a divulgar a lo largo de este 2020 qué impacto económico, medioambiental y social tenemos, con historias que reflejan nuestra contribución más allá de las cifras. En este sentido, cada vez resulta más evidente que las empresas deben repensar cómo evalúan su actividad y miden su éxito”.

La apuesta por los ODS

Pensando en el futuro, para Carmen Gómez-Acebo, directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola European Partners Iberia, es imprescindible la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. “En en Coca-Cola en España estamos convencidos de que tenemos la oportunidad de mostrar que el ODS 17 es una realidad, que solo con alianzas público-privadas podremos afrontar crisis como la actual. Una empresa no puede cambiar la densidad poblacional, uno de los aspectos que más está influyendo en la propagación del virus. Pero sí podemos, por poner un ejemplo, trabajar en el entorno rural para empoderar a sus jóvenes, a sus mujeres, etc. Así, podrán enfrentarse a desafíos como los que se van a producir en materia económica. Además, nuestras acciones tienen también consecuencias sobre el medioambiente y la responsabilidad de las empresas es buscar nuevas fórmulas que mejoren nuestras industrias, de modo que sean más sostenibles y respetuosas con nuestro entorno”.

Y añade: “La salida de esta crisis no va a ser fácil y necesitará la colaboración de los múltiples agentes sociales: gobierno, empresas, instituciones, etc. Entre todos tenemos que ser capaces de aportar valor y proponer soluciones. Tenemos que ser capaces de pensar desde ahora mismo en el día de después, en cómo podemos ayudar a otras empresas, a otras personas. No olvidemos que todos formamos parte de una cadena donde, si un eslabón se rompe, puede poner en peligro al conjunto. Este pensamiento global redundará no solo en nuestro propio beneficio, sino en el del conjunto de la sociedad, en el del medio ambiente y en el planeta”.

En cuanto al futuro de la RSE, el responsable de Reputación y Sostenibilidad de Naturgy, Antonio Fuertes, afirma que “seguirá siendo necesaria y no hay marcha atrás en una serie de prácticas ya consolidadas. No hay que ocultar que la incertidumbre económica en el momento actual añade una serie de retos a toda la sociedad y a las empresas como parte nuclear de ella y por tanto a la RSE. Las empresas pueden hacer mucho por el bienestar, la cohesión y la convivencia. El futuro no está escrito. Como respondamos a esos retos marcará la diferencia”.

En este punto, Elisenda Ballester de Henkel Ibérica, opina que el futuro de la RSE pasa por prestar especial atención a los empleados. “Durante mucho tiempo, los programas de responsabilidad social de las empresas se centraban en iniciativas que impactaban fuera de la organización. Desde hace algún tiempo, vemos como la RSE ha ido poniendo a los empleados en el centro de su estrategia, y las iniciativas internas para nosotros son de gran importancia. Y en esta crisis lo hemos podido poner en práctica: realizar donaciones de material, o destinar ayudas económicas ha sido de gran ayuda, pero la clave de una buena gestión ha sido apostar por mantener el empleo, proporcionar a los trabajadores todas las medidas de protección necesarias, extremar la higiene, posibilitar todas las herramientas tecnológicas disponibles para promover el teletrabajo y así evitar desplazamientos, ofrecer a los empleados asistencia médica o herramientas para trabajar el bienestar emocional en esta época de confinamiento. ¡En el futuro de la RSE, los empleados deberían continuar siendo la prioridad!”

RSE. Buen Gobierno y Reputación: Responsabilidad Social

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