No obstante, reconoce que "mientras haya un solo niño en el mundo que carezca de oportunidades para desarrollarse plenamente como persona, mejorar en nuestro trabajo será una obligación moral y también práctica".
Respecto a si la crisis ha afectado a las contribuciones, Crespo explica que la solidaridad individual apenas se ha resentido. "Catástrofes como el terremoto en Haití o las inundaciones en Pakistán han provocado respuestas de solidaridad sin precedentes. Las aportaciones regulares de nuestros socios se han mantenido prácticamente intactas y cada día más personas se suman a la causa de UNICEF como socios", asegura.
Por su parte, "las contribuciones de empresas se han mantenido en términos generales, pero experimentando cambios relevantes. La filantropía corporativa está dejando paso a fórmulas de colaboración más integrales, con implicación directa y activa de clientes y empleados".
En su opinión, aunque la RSE "ya es algo presente en casi todas las grandes compañías, y se producen avances importantes, su implementación real es muy variada. Hay casos ejemplares en los que la Responsabilidad Social es nuclear y se le da un enfoque muy estratégico, pero hay otros casos en los que el enfoque es aún muy táctico, ligado a objetivos de comunicación pública".
"UNICEF es muy consciente del enorme potencial de las empresas para provocar cambios reales en las sociedades con las que interactúan. Cambios que no sólo afectarían a las condiciones de vida de la población en situación más vulnerable, sino que también garantizarían la sostenibilidad y el desarrollo de la actividad de negocio propia de la empresa".
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