Compromiso RSE 59 · 2022

Metalurgia Eva Galli 278 De hecho, según el Ministerio de Industria, entre las líneas estratégicas que deben regir la actividad de este sector industrial destacan la generación de nuevos productos o servicios para incrementar el valor añadido de estas empresas y su sostenibilidad; el replanteamiento de los procesos de producción para mejorar su sostenibilidad, flexibilidad y eficiencia; o la inversión en la protección del medio ambiente, incorporando materiales y procesos más sostenibles, así como invertir en medidas de ahorro energético que permitan a las empresas cumplir la legislación española y no depender de los combustibles fósiles y no renovables. Y es que tal y como explica Elena Solís, del grupo de Minería de Ecologistas en Acción, la minería se encuentra en una encrucijada:“Intentas mejorar el medio ambiente no emitiendo CO2, pero estás destruyendo la biodiversidad a través de la extracción”. Una oposición de entidades ambientalistas y de la sociedad que se ha convertido en uno de los grandes obstáculos para el avance de los nuevos proyectos. En este sentido, el presidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG), Manuel Regueiro, sostiene que “en cualquier sitio donde se quiere hacer una mina se crea enseguida una agrupación en contra”. Hoja de ruta Ante esta situación, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha sacado a información pública la Hoja de Ruta para la gestión sostenible de las materias primas minerales. Cuenta con 46 líneas de actuación que impulsarán la autonomía estratégica del país gracias al suministro de materias primas minerales autóctonas de una manera más sostenible y más eficiente. Esto permitirá maximizar los beneficios a lo largo de la cadena de valor, dando respuesta a la amenaza real de una nueva geopolítica de materias primas con el apoyo a una actividad extractiva sostenible en España. La transición hacia una sociedad climáticamente neutra en 2050 supone aumentar el consumo de cier tas materias primas minerales. Para un sistema energético renovable y La metalurgia, en la encrucijada de la sostenibilidad Con una cifra de negocio de más de 4.000 millones de euros y casi 300 empresas, el sector metalúrgico español es un indicador fundamental para entender el desarrollo industrial del país. Prácticamente, no hay ninguna industria que no dependa del metal, por lo que el sector no puede quedar exento de trabajar en favor de la sostenibilidad. una economía electrificada y digital, se estima un aumento excepcional en la demanda de los minerales necesarios para las cadenas industriales hasta 2040; por ejemplo, en el caso del litio se multiplicará por más de 40 y para el caso de otras materias primas como grafito, cobalto o níquel, en torno a 20 o 25. Una estrategia de país Para impulsar la gestión sostenible de las materias primas minerales a lo largo de su cadena de valor, la Hoja de Ruta propone cuatro orientaciones estratégicas que han de guiar a la política nacional de materias primas minerales: En primer lugar, se busca la eficiencia y la economía circular en las cadenas de valor del suministro de materias primas minerales, integrando y concretando para la industria extractiva los objetivos y líneas de actuación de la Estrategia España Circular 2030. La segunda orientación considera que la Hoja de Ruta es una oportunidad para impulsar y consolidar la gestión sostenible de las materias primas minerales autóctonas en la industria extractiva española. En tercer lugar, se pone el foco en garantizar la seguridad de suministro y el cumplimiento de los requisitos medioambientales, geoestratégicos y de justicia social en la importación de materias primas minerales.Y, y último lugar, la Hoja de Ruta fomentará la industria de materias primas minerales estratégicas para la transición energética y digital, por su empleo masivo en la implantación de energías renovables, baterías para vehículos eléctricos o almacenamiento a medio y largo plazo de energía, alineándose con las políticas europeas de acceso a los recursos y sostenibilidad. La transición hacia una sociedad climáticamente neutra en 2050 supone aumentar el consumo de ciertas materias primas minerales

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