81 compleja e incómoda, sobre todo para el proveedor, que tiene más bien sensación de miedo o inestabilidad. Pero es una oportunidad para evolucionar todos juntos. Es importante estar al lado del proveedor y acompañarlo en el proceso de obtención de certificados. Hay muchos casos de éxito que demuestran cómo empresas, sobre todo pymes, que temían no conseguir homologaciones, han superado esta fase con creces y han incrementado facturación, confianza de terceros y nuevas oportunidades. El segundo reto más importante es identificar si la cadena de proveedores se alarga más allá del primer nivel, con subcontrataciones, con todo lo que implican en cuanto a costes, dispersión geográfica con sus riesgos geopolíticos, trato justo, etc. Es un aspecto complicado de discernir, que solo suele percibirse cuando hay problemas que afecten, por ejemplo, al transporte con un aumento del precio de los combustibles, cierre de fronteras, conflictos… Es en ese caso sobre todo cuando aflora el problema. Pero existen métodos para identificarlo previamente, como pueden ser auditorías, compromisos mutuos o certificaciones. Por eso también podemos ayudar en este proceso para verificar que se está trabajando con una cadena de valor reducida y respetuosa desde el punto de vista laboral, social o medioambiental. Y como siempre, insisto, con la voluntad de acompañar y fomentar el progreso mutuo. Más allá de la sostenibilidad ambiental, la ciberseguridad se ha consolidado como una de las principales preocupaciones para las organizaciones. ¿Observa una mayor integración entre la gestión de riesgos ESG y los riesgos tecnológicos y de seguridad digital? La inteligencia artificial y las herramientas digitales son ya elementos clave para mejorar procesos de inspección, análisis de datos, trazabilidad y gestión del riesgo. Pero a la vez, cuanto mayor sea la automatización y la complejidad tecnológica, mayor será también la necesidad de verificación independiente, supervisión y confianza sobre cómo funcionan esos sistemas para anticipar riesgos y estar preparados para su gestión. ¿Qué papel cree que jugarán tecnologías como BIM, la digitalización industrial o proyectos estratégicos vinculados a sectores como los semiconductores en la competitividad y sostenibilidad de la industria española? La sostenibilidad hoy no puede separarse de la resiliencia industrial y tecnológica. España –y Europa– necesitan desarrollar capacidades industriales avanzadas de forma eficiente, segura y sostenible. Además, la digitalización y las infraestructuras tecnológicas serán fundamentales para acelerar procesos de descarbonización, eficiencia energética y transformación industrial. En esta línea, a nosotros en concreto, la integración de IDP nos ha permitido reforzar capacidades en ingeniería avanzada, digitalización y activos críticos, y creemos que el encaje estratégico ha sido muy sólido desde el inicio; nos permite estar preparados y con mucho conocimiento para acompañar a nuestros clientes. Las infraestructuras tecnológicas críticas requieren cada vez más precisión, trazabilidad, integración digital y capacidad de gestión avanzada de activos. Ahí es donde las capacidades de IDP generan un valor diferencial. ¿Cuál cree que será el gran desafío que marcará la agenda empresarial durante los próximos años y cómo deberían prepararse las compañías para afrontarlo? El principal mensaje que queremos trasladar es que la sostenibilidad ha entrado en una nueva etapa. Hoy ya no hablamos únicamente de compromisos o impacto reputacional, sino de capacidad real para gestionar riesgos, reforzar resiliencia y anticipar escenarios cada vez más complejos. Las organizaciones operan en un contexto marcado por transformación tecnológica, presión regulatoria, cambio climático, tensiones geopolíticas y vulnerabilidades en las cadenas de suministro. Y todo eso exige integrar la sostenibilidad dentro de la estrategia de negocio y de la gestión operativa. Por otra parte, las cadenas de valor del futuro deberán ser no solo más sostenibles, sino también más resilientes, trazables y verificables. Y ahí creemos que compañías como Bureau Veritas tienen un papel relevante: acompañar a empresas e instituciones aportando confianza, verificación independiente y capacidades técnicas para afrontar esa transformación ◆ “Las cadenas de valor del futuro deberán ser no solo más sostenibles, sino también más resilientes, trazables y verificables.”
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