Por Pablo Fernández 64 Una empresa no puede crecer en una sociedad empobrecida En un contexto marcado por la incertidumbre y la transformación social, Ana Sainz defiende que la competitividad futura dependerá cada vez más de cómo las empresas integren la dimensión social en su estrategia. La directora general de Fundación SERES analiza el papel de la “S”, la irrupción de la IA y el lanzamiento de la nueva Alianza Intergeneracional. Tras casi dos décadas acompañando a las principales empresas españolas en la integración de la dimensión social, ¿en qué punto diría que se encuentran hoy las empresas en relación con la “S”, especialmente en un contexto tan incierto como el actual? Las empresas españolas no son ajenas al momento que vivimos. Llevamos años instalados en un contexto de incertidumbre y transformación constante. En momentos así, lo más importante es volver a los básicos. Y eso es algo que Fundación SERES lleva defendiendo desde hace 20 años: liderar desde dentro el modelo de empresa que queremos construir en materia de sostenibilidad y compromiso social. Las compañías están claramente afectadas por las turbulencias geopolíticas y regulatorias. Hemos vivido momentos de duda y cierta cautela, aunque los compromisos siguen siendo firmes y muchos proyectos incluso se han reforzado. Dicho esto, hay algo muy relevante: la “S” ha vuelto a ganar protagonismo dentro de las empresas. Las crisis recientes, desde la pandemia hasta las nuevas vulnerabilidades sociales, han vuelto a poner el foco en las personas. Hoy las empresas son mucho más conscientes de que, cuando las personas se vuelven vulnerables, todo el modelo empresarial se resiente. La forma de abordar la dimensión social tampoco tiene nada que ver con cómo se hacía antes. Las vulnerabilidades son distintas y las empresas están replanteándose su papel dentro de la sociedad. ¿Qué ha cambiado en las empresas para que la dimensión social empiece a formar parte de las decisiones clave? Lo que ha cambiado es, sobre todo, el camino recorrido. Las empresas ya no son nuevas en esta materia. Han acumulado experiencia, aprendizaje y también evidencia de que existe una relación directa entre competitividad y compromiso social. Hoy las compañías entienden mucho mejor que ocuparse de las personas contribuye a consLa ‘S’ ha vuelto a ganar protagonismo dentro de las empresas
RkJQdWJsaXNoZXIy ODY5Mw==