Por Pablo Fernández 60 En un sector que suele medirse por plazos, trazabilidad y eficiencia, NACEX plantea una lectura más amplia de su actividad: una red de mensajería también puede ser una infraestructura de impacto social. Arianne Muñoz, directora de Marketing y RSC de NACEX, explica cómo la compañía está integrando la responsabilidad social en la operativa diaria, en el cuidado de las personas y en alianzas capaces de movilizar a empleados, franquicias, colaboradores y clientes. Su visión parte de una idea clara: la RSC multiplica su impacto cuando una empresa pone aquello que mejor sabe hacer al servicio de la sociedad. NACEX ha publicado recientemente su Memoria de Sostenibilidad. ¿Qué momento refleja para la compañía y cuáles son hoy vuestras grandes prioridades en RSC? La publicación de la Memoria refleja, sobre todo, un momento de madurez. Un punto en el que la responsabilidad social se ha consolidado definitivamente como una forma de trabajar que atraviesa a toda la compañía. Hoy tenemos un enfoque más estructurado, con objetivos definidos y una mirada de largo plazo. Y nuestras prioridades se concentran en tres grandes áreas: el cuidado de las personas, dentro y fuera de la organización; el refuerzo de alianzas con recorrido y capacidad de generar impacto real; y la mejora continua en materia ambiental, especialmente en eficiencia operativa y sostenibilidad de la última milla. En una empresa de mensajería, la responsabilidad social no se juega solo en la sede central, sino en una red formada por más de 300 franquicias, 35 plataformas, colaboradores, clientes y repartidores. ¿Cómo se consigue que esa cultura llegue de verdad a toda la organización? La clave está en que la RSC no se viva como algo impuesto, sino que tiene sentido en la operativa diaria. En una red tan capilar como la nuestra, la responsabilidad social solo funciona si quienes están sobre el terreno la entienden, la hacen suya y ven que forma parte de nuestra manera de trabajar. Es importante construir esa cultura desde el ejemplo y desde decisiones concretas. Cuando una iniciativa se integra en el día a día, deja de ser una acción puntual y se convierte en una dinámica sostenida. La RSC no se impone: se integra en la forma de trabajar El impacto se multiplica cuando aportas lo que mejor sabes hacer
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