Compromiso RSE_77

Desde la visión de una consultoría estratégica especializada en sostenibilidad e impacto, Ángel Pérez Agenjo, Socio director de Transcendent, apuntó a una realidad todavía desigual: “muchas compañías aún no están analizando el impacto desde la lógica del negocio, y ahí es donde aparecen oportunidades que hoy no están sobre la mesa”. Aun así, “la identificación de nuevas palancas en este ámbito se está empezando a reconocer como una oportunidad estratégica, aunque su grado de aceptación en los comités de dirección todavía es muy desigual”. Esa heterogeneidad también se da dentro de las propias compañías. Ester Casado Blanco, responsable de Sostenibilidad de ING España y Portugal, explicó que, “aunque la sostenibilidad está en el centro de la estrategia de la entidad, al mismo nivel incluso que el cliente, sigue habiendo un reto cultural con su integración en la gestión”. Para impulsar el cambio y su adopción están reforzando la medición de los intangibles: “cuando se evidencia el valor del impacto, los perfiles más escépticos empiezan a implicarse. Para Ana Antequera, directora de Comunicación y RSE en Ebro Foods, “mientras en algunos países trabajan prácticamente todo bajo la filosofía del impacto, en otros aún cuesta más”. En los comités de dirección conviven sensibilidades y ritmos de madurez diferentes: “hay quien necesita ver con más claridad el retorno de la inversión en sostenibilidad y quien ya lo incorpora de forma natural en la toma de decisiones”. Aun así, subrayó que cada vez se entiende mejor como “una herramienta de gestión de riesgo que genera oportunidades y crecimiento”. Mar Granados, Gerente Sr Estrategia y Gobernanza Sostenibilidad en Repsol, destacó que en su compañía la transición energética está plenamente integrada: “sabemos que nos tenemos que transformar y eso está calando en la estrategia y en la toma de decisiones”. Sin embargo, reconoció que no todos los ámbitos avanzan igual: “en aspectos como la biodiversidad o impactos ambientales concretos cuesta más que se incorporen como drivers de decisión”. También desde el sector asegurador, Teresa Díaz Martín, Directora de Sostenibilidad de Grupo Santalucía, puso el foco en la dimensión social del impacto, muy ligada al negocio: “La gestión de la DANA demostró que el valor social forma parte del ADN del sector asegurador”. Y lanzó un mensaje claro al comité: “sostenibilidad y rentabilidad no están reñidas en absoluto”. Si hay un consenso en la mesa es que el lenguaje ha cambiado, Daniel Lois, director de RSC y Sostenibilidad en Sodexo, lo resumió con claridad: “antes la sostenibilidad era algo extraño, ahora el comité nos exige un discurso mucho más operativo y de negocio”. Y sobre la nueva condición de permanencia expresó: “solo va a estar en el comité si se demuestra con impacto y con acciones”. De ahí la necesidad de aterrizarlo en decisiones concretas: “hay que hablar de qué oportunidades genera y qué riesgos evita”. Julie-Marie Urban, responsable de Sostenibilidad en SEUR, recordó que “hace años costaba convencer a las empresas; sin embargo, hoy la implicación es transversal y el impacto ya es un requisito operativo ligado, incluso, a la retribución”. “La identificación de palancas de crecimiento del negocio desde el impacto es una oportunidad estratégica, aunque su grado de entendimiento en los comités de dirección todavía es muy desigual”. Ángel Pérez Agenjo, TRANSCENDENT “El impacto es una ventaja competitiva, un atributo que diferencia y funciona mejor que el marketing convencional”. Ester Casado Blanco, ING Por Eva Galli / Víctor Abasolo Esponsorizado por: 37 El Impacto —entendido como el cambio (positivo o negativo) que generan las empresas desde su actividad en las personas y el planeta— fue el eje del desayuno convocado por Equipos&Talento, “Cuando el negocio pide más impacto”, patrocinado por Transcendent. Una mesa redonda en la que participaron directivos de ING, Ebro Foods, Repsol, Grupo Santalucía, Sodexo, SEUR y Donte Group. Los participantes concluyeron que el reto no está en reconocer la importancia del impacto, sino en ser capaces de integrarlo en decisiones de negocio, traducirlo en métricas creíbles y operativizarlo en la gestión. Cuando el negocio pide más impacto

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