22 Estamos en una etapa de madurez. Hace tiempo empezamos a ordenar procesos y a realizar el diagnóstico que exigía nuestra condición de gran grupo, tras crecer incorporando empresas en geografías muy dispares. Ese trabajo arrancó en torno a 2012: primero analizamos la situación de cada negocio y después definimos hacia dónde avanzar. Hoy la sostenibilidad está integrada en distintas áreas y ya no se entiende como algo separado, sino como una forma de gestionar mejor. En nuestro caso se vincula a seguridad de suministro, proveedores agrícolas, eficiencia operativa, innovación de producto, nutrición y comunidades. Nuestro Plan “Rumbo a 2030” nos ha permitido ordenar esa ambición en prioridades claras y medibles Al final, es negocio puro. La sostenibilidad no es una moda, sino un modo de trabajar. Nuestro reto ahora es seguir avanzando en la integración de la sostenibilidad en todas las decisiones de negocio y trasladar esa visión a toda la cadena de valor. Precisamente, ese plan articula vuestra estrategia en tres pilares: Caring for You, Caring for the Planet y Caring for Food. ¿Dónde dirías que se han producido los mayores avances y dónde están hoy los retos más difíciles? En Caring for You hemos avanzado en seguridad laboral, bienestar, estabilidad y derechos humanos. Hoy el 93% de la plantilla tiene contrato indefinido y el 95% recibe formacion de manera continuada. Además, hemos reforzado el seguimiento de proveedores: en 2025 realizamos 99 auditorías sociales, clave en una cadena de suministro amplia y todavía muy retadora. En el ámbito social y comunitario, este último año hemos impulsado más de 200 actuaciones en proyectos sociales, medioambientales y educativos, y las donaciones de alimentos alcanzaron 1,4 millones de euros. Buscamos iniciativas con recorrido. En Caring for the Planet avanzamos en descarbonización y nos hemos adherido a la iniciativa SBTi. Es un reto enorme: los alcances 1 y 2 dependen de nosotros, pero el alcance 3 es mucho más complejo porque está fuera de casa. En torno al 95% o 96% de nuestra huella se concentra ahí, con una parte muy importante vinculada a la fase de aguas arriba. En Caring for Food seguimos ofreciendo productos seguros, de calidad, accesibles y adaptados a necesidades reales de consumo. En 2025 destinamos 31,4 millones de euros a I+D+i en nuestros siete centros especializados y realizamos 93 nuevos lanzamientos. En cuanto a los retos, probablemente los más complejos están en aquellos que no dependen exclusivamente de nosotros. La reducción de emisiones asociadas a las materias primas agrícolas, la adaptación al cambio climático y el trabajo conjunto con proveedores en geografías muy distintas son desafíos que exigen una visión a largo plazo y un esfuerzo compartido. En una compañía tan internacional, la estrategia global solo funciona si aterriza bien en cada mercado. ¿Cómo equilibráis las directrices comunes con la autonomía de cada geografía y negocio? Hay una dirección común, marcada por el plan de sostenibilidad, y mucha capacidad de adaptación: objetivos comunes aplicados a realidades distintas. Desde el holding asumimos un papel coordinador: fijamos directrices y prioridades compartidas, aseguramos coherencia y generamos espacios de trabajo entre equipos, negocios y geografías. Pero los retos cambian según cada mercado, su regulación y su realidad. Si hablamos puramente de negocio, la gestión descentralizada es una gran ventaja competitiva. Nunca hemos querido imponer desde España lo que debían hacer otras geografías, porque cada equipo conoce mejor su mercado, su consumidor y su realidad. Eso nos permite adaptarnos y anticipar tendencias: lo que empieza a funcionar en Asia puede hacerlo también en Europa, y lo mismo ocurre con tendencias que nacen en Europa y llegan a Norteamérica o viceversa. La alimentación saludable y sostenible corre el riesgo de convertirse en una opción premium. ¿Cómo trabaja EBRO para que sea también accesible, cotidiana y compatible con distintos hábitos de consumo? Como empresa alimentaria tenemos un compromiso y una obligación: ofrecer productos seguros, saludables y adaptados a necesidades específicas. Incluso los básicos pueden responder a demandas nutricionales o de salud mediante opciones con fibra, pastas sin gluten, integrales u orgánicas, arroces con legumbres o productos altos en proteína. También es importante no asociar conveniencia con productos poco saludables o ultraprocesados. Puede haber pasta rellena o platos refrigerados que combinen practicidad, equilibrio nutricional, ingredientes saludables y naturalidad. Nuestros vasitos de arroz son un buen ejemplo: no llevan conservantes ni aditivos, porque su seguridad y conservación se garantizan mediante un proceso térmico de esterilización en autoclave. Son naturales, prácticos y responden a una necesidad real de poco tiempo. A eso sumamos el fomento de hábitos saludables a través de redes corporativas, marcas y Fundación Ebro, que impulsa programas de alimentación saludable. La innovación desempeña además un papel fundamental, permitiéndonos desarrollar productos con mayor valor añadido que respondan a nueMás de 3.800 agricultores de basmati participan ya en el programa Tilda Responsible Growing en India
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