Compromiso RSE_76

el producto más sostenible es el que más dura, y se concreta en iniciativas como la garantía de por vida en distintas gamas de electrodomésticos, una red de servicio técnico altamente especializada y tecnologías como Smart Diagnosis o ThinQ, que permiten anticipar fallos, optimizar reparaciones y alargar la vida útil de los equipos. Esta visión no solo contribuye a reducir el impacto ambiental asociado a la sustitución prematura de productos, sino que también cuestiona directamente la lógica del usar y tirar y refuerza una relación más duradera entre producto, consumidor y servicio. Energía: circularidad para transformar el sistema En el ámbito energético, la economía circular abre nuevas oportunidades para optimizar recursos y reducir emisiones. Pero su relevancia va más allá del aprovechamiento puntual de residuos. En un sector intensivo en infraestructuras, materiales críticos y activos de larga duración, la circularidad empieza a entenderse como una condición necesaria para que la transición energética sea no solo baja en carbono, sino también eficiente en el uso de recursos. Esto implica incorporar criterios de reutilización, valorización y eficiencia material desde el diseño y la operación de las instalaciones hasta su desmontaje o renovación. La circularidad, en este contexto, no es un complemento de la transición energética, sino uno de los elementos que puede hacerla más robusta, menos dependiente de materias primas vírgenes y más resiliente frente a futuros riesgos de suministro. Actualmente, algunas compañías energéticas están explorando nuevas vías para integrar la circularidad en sus operaciones. Es el caso de Enagás, donde, según explica Natalia Latorre, directora general de Transición Energética, este enfoque ocupa un lugar central en su estrategia de sostenibilidad, impulsando la reducción, la reutilización de materiales como materias primas secundarias y la promoción de un equilibrio entre sostenibilidad ambiental y competitividad económica, contribuyendo así a un futuro más responsable y resiliente. La compañía ha avanzado en una gestión orientada a residuo cero, alcanzando niveles de valorización superiores al 90 % de los residuos generados, e incorpora además la digitalización como palanca para mejorar la eficiencia en el uso de recursos. A ello se suman iniciativas como el aprovechamiento del frío residual en procesos industriales o su apuesta por los gases renovables y el hidrógeno verde, que conectan la lógica circular con la transición energética. También Naturgy avanza en esta línea, como explica Núria Rodríguez, directora de Medio Ambiente y Responsabilidad Social, quien apunta que en un sector intensivo en infraestructuras como el energético, la circularidad implica incorporar criterios de eficiencia de materiales, reutilización y valorización a lo largo de todo el ciclo de vida de las instalaciones. Así, la empresa trabaja en la valorización de residuos orgánicos para la producción de gases renovables como el biometano, integrándolos en la red energética y contribuyendo a la descarbonización. Además, impulsa iniciativas orientadas a la reutilización de materiales, la recuperación de equipos y la optimización de residuos en sus operaciones, reforzando la idea de que la economía circular puede convertirse en una fuente de nuevas oportunidades dentro del propio sistema energético. Rodríguez afirma que este enfoque contribuye a fortalecer la resiliencia del modelo energético, a reducir riesgos asociados a recursos y a cumplir con las crecientes exigencias regulatorias y sociales en materia de sostenibilidad. La financiación y la dimensión social del cambio La transición hacia modelos circulares requiere también nuevos instrumentos financieros y un enfoque que integre el impacto social. Escalar la economía circular no depende solo de la voluntad de las empresas o de la existencia de soluciones tecnológicas, sino también de la inversión, del acompañamiento experto y de la capacidad para integrar nuevos modelos de negocio en entornos productivos reales, conectando innovación, regulación y rentabilidad. En este entorno, la financiación sostenible se convierte en un acelerador clave. No solo canaliza recursos hacia proyectos circulares, sino que permite trasladar estos modelos a la competitividad empresarial, impulsando sectores estratégicos y facilitando la transición desde procesos intensivos en recursos hacia otros más eficientes y resilientes. A partir de ahí, el papel de las entidades financieras resulta determinante para escalar estas soluciones. BBVA lo sitúa como una de sus prioridades estratégicas, impulsando la economía circular dentro de su actividad de financiación sostenible y “El transporte más sostenible es aquel que se gestiona con la mayor precisión posible.” Kenia Saldaña, Sustainability and Quality Manager de ECCOFREIGHT “Reducimos residuos y alargamos la vida de los materiales integrando la circularidad en toda la operativa logística.” Arianne Muñoz, directora de Marketing y RSC de NACEX “Integramos la economía circular en toda la cadena de valor para mejorar la eficiencia y avanzar hacia un modelo más resiliente.” Clara Hernández, Environmental & Climate Change Director at SIGMA EUROPE 44 Europa genera más de 15 millones de toneladas de residuos textiles al año

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