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Edificios ecológicos, ¿qué es la certificación LEED?

La certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), promovida por el Consejo Norteamericano de Edificios Verdes (USGBH), es un estándar voluntario y la referencia en edificación sostenible a nivel mundial, aceptada globalmente como norma en cuanto al diseño, edificación y gestión de edificios sostenibles y ecoeficientes.

Los edificios LEED ofrecen, según el USGBC, entornos más saludables que mejoran la calidad de vida y la productividad. Sus expertos han elaborado una larga lista de beneficios tras la aplicación de este certificado, como la mejora de la calidad del aire y del agua o la reducción de los desechos sólidos. El sistema de certificación LEED evalúa seis aspectos de los edificios:

- sostenibilidad de la parcela
- la eficiencia en agua
- la eficiencia energética y el uso de renovables,
- los materiales y recursos,
- la calidad medioambiental interior
- la innovación en tecnología y procesos

Cuatro niveles: Certificación, Plata, Oro y Platino
Así, para obtener la certificación, los edificios deben cumplir una serie de requisitos relativos a la calidad del aire interior, almacenaje, sistema de recepción de las instalaciones, rendimiento energético, sistemas de climatización sin CFCs y control de la erosión y sedimentación durante la obra. El uso eficiente de la energía es el valor que más puntúa. Según los puntos obtenidos, el edificio puede obtener algunos de los cuatro niveles de certificación: Certificación, Plata, Oro y Platino.

Según el tipo de certificado LEED logrado, un edificio reduce entre el 30% y el 70% de la energía de uno convencional, del 30% al 50% de agua, entre el 50% y el 90% del coste de los residuos y el 35% de las emisiones de dióxido de carbono.

Los costes de construcción y diseño suelen incrementarse con este certificado. Un edificio con nivel plata puede aumentar su presupuesto total en más de un 1,8%. Entre las razones de este sobrecoste, el USGBC indica que los constructores y diseñadores no suelen dominar las técnicas sostenibles, por lo que necesitan tiempo y esfuerzo para asimilarlas. Otro problema común es la falta de materiales y equipamientos específicos necesarios. El proceso de calificación LEED supone, además, un gasto en si mismo.

Además de buscar que los edificios sean lo más ecológicos posible, esta certificación permite obtener deducciones fiscales y proyectar una imagen de responsabilidad social.

Algunas críticas
Sin embargo, el modelo de certificación ha presentado algunas críticas, como que ésta se otorga en base al diseño, pero no se monitorean las condiciones reales de operación de los edificios. Además, según una investigación llevada a cabo por el propio USGBC, un 25% de los edificios certificados bajo el sello LEED consumen más energía de la que se estimaba en la etapa de diseño y la mayoría no realizan un seguimiento del consumo energético.

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