Lanzado en 2021, Zero Carbon Project nació con el objetivo de reducir un 50 % la intensidad de las emisiones operativas de los 1.000 principales proveedores de Schneider Electric antes de finalizar 2025. Cinco años después, el programa ha superado esa meta, alcanzando una reducción del 56 % en las emisiones de alcance 1 y 2 de las empresas participantes, correspondientes a sus operaciones directas y al consumo de energía adquirida.
La iniciativa abarca más de 50 países y una amplia variedad de actividades industriales, e implica a proveedores que representan aproximadamente el 65 % de las emisiones asociadas a los bienes y servicios adquiridos por la compañía. Su metodología combina formación, asesoramiento técnico, herramientas digitales y acompañamiento personalizado para ayudar a las empresas a medir su huella de carbono, establecer objetivos de reducción e implantar mejoras de eficiencia energética y utilización de energías renovables.
El programa ha permitido trasladar conocimientos y tecnologías a organizaciones con diferentes niveles de madurez ambiental, extendiendo los avances más allá de las operaciones de Schneider Electric. Tras estos resultados, la compañía ha ampliado su ambición con la hoja de ruta Impact 2030, que prevé involucrar a 1.500 proveedores e incorporar nuevas exigencias de medición de emisiones indirectas y huella de carbono de producto.
La importancia de actuar sobre todo el ecosistema industrial fue el principal mensaje de Javier Figueras, vicepresidente de Industrial Automation de Schneider Electric Iberia, al recoger el Sustainability Action 26 durante el Sustainability Day celebrado en Madrid. Figueras explicó que el verdadero valor de Zero Carbon Project reside en ir más allá de la gestión ambiental de las propias instalaciones y ayudar a los proveedores a transformar sus procesos.
En este sentido, destacó que el acompañamiento no consiste únicamente en establecer indicadores y objetivos, sino en proporcionar formación, capacitación y herramientas digitales que faciliten cambios reales en las empresas. El directivo también puso el acento en la relación entre sostenibilidad y competitividad, defendiendo que «la sostenibilidad no está reñida en absoluto con la rentabilidad», sino que puede convertirse en una oportunidad para mejorar la eficiencia y el funcionamiento de las organizaciones. Una visión que sitúa la colaboración con los proveedores como una herramienta estratégica para multiplicar el alcance de la descarbonización y construir cadenas de suministro más eficientes y preparadas para los desafíos del futuro.