LALIGA y Moeve han puesto en marcha una Oficina Técnica de Sostenibilidad Medioambiental destinada a acompañar a los clubes profesionales en la reducción de su impacto ambiental y facilitarles herramientas para avanzar en sus estrategias de sostenibilidad.
La iniciativa, desarrollada en el marco de la alianza entre ambas entidades, proporciona asesoramiento especializado en descarbonización, eficiencia energética, movilidad sostenible, evaluación de riesgos ambientales y cumplimiento normativo. Uno de sus principales objetivos es establecer metodologías comunes para medir la huella de carbono de los clubes, homogeneizar los procedimientos de cálculo y facilitar el seguimiento de las emisiones asociadas a su actividad.
Especial relevancia adquiere la movilidad de los aficionados, uno de los mayores desafíos ambientales del fútbol profesional, cuyas competiciones de Primera y Segunda División reunieron a más de 17,5 millones de espectadores en los estadios durante la temporada 2025/2026. Para afrontar este reto, la Oficina Técnica trabaja en la identificación de soluciones que favorezcan desplazamientos con menores emisiones y permitan a los clubes incorporar criterios ambientales a su gestión cotidiana. El proyecto también contempla espacios de formación, intercambio de experiencias y colaboración entre entidades deportivas, convirtiendo la sostenibilidad en un ámbito de trabajo compartido por toda la competición.
La cooperación entre el fútbol profesional y el sector energético fue el hilo conductor de las intervenciones de David Baixauli Soria, director de Sostenibilidad de LALIGA, y Antonio Rivero, líder de Sostenibilidad y Estrategia de Posicionamiento de Moeve, que recogieron conjuntamente el reconocimiento. Rivero explicó que, desde el inicio de su acuerdo de patrocinio, ambas organizaciones compartían el propósito de impulsar la sostenibilidad ambiental de los clubes y aprovechar su capacidad de influencia para inspirar también a los aficionados. En este sentido, destacó la creación de la Oficina Técnica como una herramienta para «ayudar a los clubes a ser más sostenibles». Por su parte, Baixauli puso el foco en el desafío que representan los desplazamientos de millones de espectadores cada temporada, señalando que constituyen uno de los principales factores de emisión de CO₂ vinculados a la actividad futbolística.
El responsable de LALIGA subrayó la necesidad de desarrollar procedimientos de medición homogéneos, mejorar la trazabilidad de las emisiones y disponer de los conocimientos y recursos técnicos necesarios para afrontar este reto, capacidades que aporta la colaboración con Moeve. Una alianza que trasciende el patrocinio deportivo tradicional para convertir el fútbol profesional en un espacio de cooperación capaz de impulsar cambios ambientales tanto en la gestión de los clubes como en los hábitos de movilidad de sus aficionados.