Ferrer ha marcado un hito en la industria farmacéutica española al convertirse en la primera compañía nacional de su sector reconocida por Ethisphere en los 20 años de historia de World’s Most Ethical Companies. En su edición de 2026, esta organización internacional ha distinguido a 138 empresas de 17 países y 40 sectores por sus prácticas de integridad, buen gobierno y cultura ética corporativa. Para elaborar el listado, Ethisphere aplica su metodología Ethics Quotient, que evalúa más de 240 aspectos relacionados con el cumplimiento normativo, la transparencia, la gestión de riesgos, la gobernanza, la cultura organizativa y el impacto social y ambiental.
La incorporación de Ferrer a este grupo supone un nuevo reconocimiento a una trayectoria que ya había sido avalada mediante la certificación internacional ISO 37001 en materia de prevención del soborno y la distinción Compliance Leader Verification de Ethisphere. La compañía, cuyo propósito es utilizar su actividad empresarial para luchar por la justicia social, ha desarrollado un modelo de gestión que sitúa la ética en el centro de sus decisiones estratégicas, promoviendo la responsabilidad individual, la transparencia y el compromiso de todos sus profesionales.
La distinción fue recogida en nombre de Ferrer por Arancha Real, Senior Public Affairs & Patient Advocacy Manager, quien la interpretó como una validación externa de la integración de la ética en la forma de entender el negocio. Real defendió la necesidad de ir más allá del cumplimiento normativo y plantearse no solo si una decisión es legalmente posible, sino también «si es correcto hacerlo». En este sentido, puso en valor el Código Ético de la compañía, que incorpora cuestiones como la responsabilidad individual, el uso de la inteligencia artificial, las relaciones con terceros y la protección de los datos, así como la importancia de fomentar una cultura en la que cualquier profesional pueda expresar sus inquietudes y advertir de posibles conductas inadecuadas.
La responsable también destacó los resultados de una evaluación interna de cultura ética realizada con la participación de alrededor de 1.000 personas, que alcanzó una puntuación del 83,8%, por encima del 82,4% de referencia, y que permite identificar oportunidades de mejora en ámbitos como el liderazgo, la transparencia y la toma de decisiones. Un modelo basado en la responsabilidad compartida que, como subrayó Real, busca que la integridad no dependa del cargo o la posición de cada empleado, sino que forme parte de la actividad cotidiana de toda la organización.