Publicada en octubre de 2025, la Especificación UNE 0086:2025 establece un marco de referencia para cuantificar el consumo energético, la huella de carbono, el uso de agua y el rendimiento de los sistemas de inteligencia artificial. Impulsada por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial en el marco del Programa Nacional de Algoritmos Verdes, su elaboración ha contado con más de 70 expertos de 35 entidades, entre administraciones públicas, empresas tecnológicas, centros de investigación y organismos de certificación.
La metodología contempla las distintas fases del ciclo de vida de los modelos de IA, desde su entrenamiento hasta su despliegue y utilización, prestando especial atención a tecnologías de elevada demanda computacional, como la inteligencia artificial generativa y los grandes modelos de lenguaje. Su principal aportación consiste en establecer criterios compartidos para medir y comparar el impacto de estos sistemas, identificar oportunidades de mejora y facilitar decisiones que permitan optimizar su consumo de recursos. La iniciativa también representa un avance hacia la futura estandarización europea y ya sirve como referencia para desarrollar un esquema de verificación ambiental dentro del programa nacional de algoritmos verdes.
Medir antes de optimizar: esa fue la idea que vertebró la intervención de Paloma García, subdirectora general de la Asociación Española de Normalización (UNE), al recoger la distinción por el nuevo estándar de inteligencia artificial. García destacó su carácter colectivo y lo definió como «una metodología de consenso», elaborada entre organizaciones públicas y privadas de distintos ámbitos. García explicó que disponer de mediciones fiables constituye el primer paso para gestionar adecuadamente los recursos utilizados por la inteligencia artificial, ya que conocer los consumos permite identificar ineficiencias y optimizar los procesos.
Asimismo, señaló que este estándar facilita la preparación de las organizaciones ante las exigencias de sostenibilidad contempladas en el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, que incluye obligaciones de información sobre el consumo energético de determinados modelos. De esta manera, la UNE contribuye a incorporar la evaluación ambiental al propio desarrollo tecnológico, proporcionando criterios objetivos para que el crecimiento de la inteligencia artificial pueda acompañarse de una utilización más eficiente de la energía y el agua."