Con esta iniciativa PepsiCo avanza en dos objetivos fundamentales: por un lado, reforzar la resiliencia del campo frente a los efectos del cambio climático y, por otro, contribuir de forma significativa a la reducción de la huella de carbono. Además de la implementación de diversas técnicas de agricultura regenerativa, también se lleva a cabo un programa de formación continua con Earthworm Foundation para capacitar a los agricultores en su uso de tal forma que puedan seguir aplicándolas de forma autónoma, en el futuro. En 2025, más de 40 agricultores vascos y extremeños participaron en estas formaciones.
“En PepsiCo creemos que regenerar el suelo es clave para el futuro de la agricultura y nuestra apuesta por la agricultura regenerativa es la forma más eficaz de hacerlo. En este camino, la alianza con Earthworm Foundation y la colaboración con nuestros proveedores nos permiten avanzar hacia un modelo cada vez más respetuoso con el entorno, cuyo valor añadido también es cada vez más reconocido por los agricultores”, afirma Marta Puyuelo, directora de Sostenibilidad para Europa 0ccidental en PepsiCo.
Más de 2.000 hectáreas con prácticas regenerativas en el País Vasco
En el País Vasco, PepsiCo apuesta por la ampliación de prácticas regenerativas a cultivos oleaginosos de la cooperativa Garlan, que se suman a los de patata, donde ya se llevaban a cabo estas técnicas. En total se aplican en un 41% de nuevos cultivos, alcanzando un total de 2.200has de agricultura regenerativa. De esta forma, la compañía refuerza la colaboración con la cooperativa vasca, proveedor de la compañía desde hace más de 30 años.
Las principales prácticas que se están llevando a cabo en los cultivos de Garlan consisten en:
- Uso de cubiertas vegetales, es decir, plantas sembradas intencionadamente para proteger y mantener el suelo cubierto. Esta práctica permite mejorar las características físicas, químicas y biológicas del suelo, con el objetivo de mejorar su salud. Se plantan en campos que de otro modo estarían sin vegetación, entre las temporadas de cultivo, para evitar la erosión, aumentar la fertilidad del suelo y mejorar su estructura.
- Siembra directa, que consiste en plantar sin labrar la tierra, utilizando una sembradora que realiza una micro labranza para asegurar un buen contacto de las semillas con el suelo. Esto reduce el uso de maquinaria pesada, minimizando la compactación del suelo y favoreciendo la infiltración de agua y el crecimiento de raíces. En conjunto, estos beneficios crean un entorno óptimo para cultivos más fuertes y productivos.
- Inhibidores de la nitrificación, una técnica que ayuda a que el nitrógeno permanezca disponible para el cultivo durante más tiempo, mejorando su aprovechamiento y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto contribuye a una menor huella de carbono y a una agricultura más sostenible.
- En el ámbito de técnicas de agricultura sostenible, también se ha potenciado el uso de fertilizantes de baja huella de carbono, en colaboración con Fertiberia, producidos a partir de hidrógeno verde, que minimizan las emisiones de CO2 de los cultivos y permite lograr un mayor rendimiento de estos al incorporar tecnologías de vanguardia que garantizan su eficacia medioambiental y su eficiencia agronómica.
De cara a los próximos años, se prevé incorporar nuevas técnicas como:
- Creación de bandas de biodiversidad en zonas de ribera para que actúe como zona de transición entre el cultivo y el ecosistema acuático. Estas bandas, que pueden ser herbáceas, arbustivas o arboladas, no solo restauran el bosque de ribera, sino que actúan como filtros biológicos, mejoran la salud del suelo y atraen fauna auxiliar para el control natural de plagas.
- Optimización de la fertilización con el uso de abonos orgánicos, esenciales para devolver la fertilidad. Esta práctica permite además reciclar desechos orgánicos al tiempo que se mejoran las propiedades físicas y biológicas del suelo.
- Ensayos con productos bioestimulantes para un uso más sostenible del nitrógeno. Con estos se mejora el crecimiento y desarrollo de las plantas, la eficiencia de uso de nutrientes y la tolerancia a factores ambientales como sequía, temperaturas extremas, salinidad o inundaciones.
Programa Regen Ex en Extremadura
PepsiCo también está impulsando el programa Regen Ex para la implantación de prácticas de agricultura regenerativa en Badajoz, Extremadura, junto a Mercoguadiana. El año pasado se consiguió llegar al 55% del total de hectáreas de cultivos de maíz en grano y sémola en las que se aplica este tipo de prácticas.
Concretamente en Extremadura destaca la implementación de:
- Cubiertas vegetales en un 10% de los cultivos y con previsión de ampliarlo este 2026.
- Fertilización de baja huella de carbono, con el uso de 3.500 toneladas de este tipo de producto (un 29% más que 2024).
- Aplicación de abonos orgánicos.
- Riego por goteo en más del 70% de los campos.
- Retención de residuos de maíz, que implica dejar los restos de la cosecha - tallos, hojas, mazorcas- sobre la superficie del suelo en lugar de quemarlos o retirarlos, de tal forma que actúa como una cobertura protectora, mejorando la sostenibilidad y productividad del campo.
- Fijación de nitrógeno atmosférico, un proceso a través del cual unos microorganismos lo convierten en formas utilizables por las plantas, mejorando la fertilidad del suelo.
La previsión para los próximos meses es consolidar y ampliar estas prácticas, así como potenciar la optimización de la fertilización orgánica.
La agricultura sostenible: una apuesta global para contribuir a un sistema alimentario sostenible y resiliente
PepsiCo impulsa, tecnifica e implementa modelos de agricultura sostenible para garantizar la calidad de sus productos cuidando el entorno en el que está presente. Además, como parte de este compromiso, la compañía ofrece formaciones en agricultura regenerativa a sus proveedores.
A nivel global, PepsiCo se ha propuesto implementar prácticas de agricultura regenerativa en cuatro millones de hectáreas para el año 2030, tras haber alcanzado 1,4 millones de hectáreas a finales de 2024. Actualmente, la compañía está impulsando proyectos de agricultura regenerativa en más de 20 países, contribuyendo así a la restauración de ecosistemas agrícolas e impulsando un sistema alimentario sostenible y resiliente.