Durante el segundo trimestre del año, España y Portugal atrajeron 211,2 millones de euros de inversión cleantech a través de ocho operaciones. Aunque esta cifra supone una moderación respecto a los 322,7 millones de euros movilizados en el primer trimestre, continúa por encima de la media trimestral registrada durante 2025, situada en 192,2 millones de euros. Los sectores de recursos y gestión medioambiental, con 113,7 millones de euros, y materiales y productos químicos, con 84,8 millones, concentraron la mayor parte de la inversión durante el trimestre.
Del impulso inversor a la ejecución industrial
El segundo trimestre también refleja una evolución en el papel de la financiación pública, con un creciente foco en la ejecución de inversiones concretas. En España, el vehículo público-privado España Crece, dotado con 13.300 millones de euros de capital público y diseñado para movilizar hasta 120.000 millones mediante coinversión, ha comenzado a traducirse en asignaciones específicas.
En este contexto, España ha destinado 670 millones de euros de fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) a cinco áreas prioritarias: adaptación de puertos para la eólica marina, almacenamiento hidroeléctrico, proyectos vinculados a cadenas de valor industriales, infraestructura de movilidad eléctrica y generación renovable y calor.
Para Cleantech for Iberia, este avance pone de manifiesto la necesidad de consolidar una arquitectura financiera capaz de acompañar a las tecnologías limpias durante todo su proceso de desarrollo, especialmente en el caso de proyectos pioneros que afrontan una brecha de financiación entre la validación tecnológica y su llegada a escala comercial.
Redes y almacenamiento, infraestructuras críticas para la competitividad
La evolución de las redes eléctricas y el almacenamiento energético adquiere una relevancia creciente en este proceso. Portugal ha autorizado un paquete de inversión superior a los 4.000 millones de euros para reforzar la resiliencia de sus redes eléctricas tras el apagón del año pasado. En España, por su parte, el inicio de la eliminación gradual del impuesto del 7% sobre la generación eléctrica —que desaparecerá completamente en 2028— supone una señal positiva para la competitividad de la industria.
La península Ibérica también ha reforzado su integración eléctrica. España y Portugal han inaugurado una nueva interconexión de 400 kV entre Pontevedra y Viana do Castelo, una infraestructura de 140 millones de euros que añade 1.000 MW de capacidad de intercambio entre ambos sistemas y permitirá integrar una mayor cantidad de generación renovable.
Sin embargo, las conversaciones para avanzar en nuevas interconexiones entre la península Ibérica y Francia continúan pendientes, evidenciando la necesidad de seguir reforzando la integración energética de España y Portugal con Europa.
El reto de convertir el potencial tecnológico en industria
España y Portugal cuentan con ventajas competitivas significativas para liderar la transición energética europea, desde la disponibilidad de recursos renovables hasta una creciente base industrial y tecnológica. Sin embargo, será necesario acelerar la ejecución de proyectos y reducir las barreras que todavía la dificultan.
Entre los principales obstáculos identificados se encuentran la lentitud de los procesos de autorización, la falta de certidumbre regulatoria y las dificultades para financiar proyectos innovadores en sus fases de escalado. En este contexto, Cleantech for Iberia considera que la capacidad de ejecutar inversiones será determinante para que el elevado potencial de España y Portugal se traduzca en crecimiento económico, competitividad, empleo y nuevas capacidades industriales.
El almacenamiento de larga duración, una prioridad estratégica para Iberia
Cleantech for Iberia también ha intensificado su interlocución a escala europea para defender que el almacenamiento energético de larga duración se convierta en una prioridad de la política comunitaria. España y Portugal se encuentran entre los países europeos con mayor penetración de energías renovables, pero el aprovechamiento pleno de esta capacidad exige soluciones que permitan almacenar la energía durante periodos más prolongados y ponerla a disposición del sistema cuando sea necesario.