Inés Temes, directora de Innovación, Empleo, Educación y Voluntariado de Fundación Telefónica, destacó que “sin empleo es muy difícil tener una vida plena y más en situación de vulnerabilidad, así que esto es una responsabilidad de todos y todos tenemos que remar en la misma dirección”.
Javier Arroyo, director general de Fundación Juan XXIII, que puso en valor el modelo de colaboración entre empresas, administraciones y entidades sociales para impulsar una sociedad más inclusiva subrayó: “Hoy el impacto no puede quedarse solo en palabras o en intenciones. Necesita alianzas, compromiso y modelos sostenibles que permitan generar oportunidades reales para las personas”.
La mesa redonda sobre el papel de la alta dirección en el impacto social contó con representantes de Nokia, Forbes e Iveco. Por su parte, Ignacio Gallego, presidente de Nokia España, señaló que “el impacto social ya no es reputación, es estrategia. En Nokia forma parte de cómo hacemos negocio, porque la conectividad no solo impulsa la innovación, sino que también genera oportunidades y reduce brechas en la sociedad”. Y añadió: “solo cuando el impacto social está en la agenda del CEO se convierte en decisiones reales. Y en ese camino, la inclusión, especialmente de personas con discapacidad, es una de las mejores pruebas del compromiso de una compañía”.
Para Ignacio Quintana, CEO de Forbes: “Estamos lejos de que el impacto social sea intrínseco en el ADN de las empresas de forma natural y es algo de lo que nos tenemos que ocupar los que tenemos la suerte de liderar una empresa”. Además, añadía: “Somos responsables de mejorar este impacto y cuando conoces a entidades como la Fundación Juan XXIII, eres consciente de todas las cosas que aún no hacemos y hemos de hacer”.
Álvaro Arroyo, director de Public Affairs & Sostenibilidad Iberia de Iveco, explicó: “en IVECO, entendemos que aspectos como la seguridad, la inclusión, el compromiso de las personas o la relación con las comunidades son factores clave para reforzar la resiliencia operativa, atraer y fidelizar talento y responder a las crecientes expectativas de empleados, clientes, inversores y sociedad. Por ello, estos principios forman parte de una visión estratégica integrada en los procesos de transformación de la compañía y respaldada por objetivos concretos, métricas de seguimiento y estructuras de gobernanza definidas tanto a nivel global como local”.
Y añadió que, en este contexto, “el compromiso de la alta dirección es fundamental para impulsar un cambio cultural real y transversal dentro de la organización. Desde IVECO apostamos por incorporar estos principios en la toma de decisiones, promoviendo redes internas de colaboración, iniciativas de sensibilización y programas que involucren a todas las áreas de la compañía. Asimismo, consideramos esencial avanzar hacia modelos de medición cada vez más sólidos y transparentes que permitan evaluar el impacto generado de forma objetiva y sostenible en el tiempo. Solo desde un compromiso estructural, medible y compartido es posible construir organizaciones más inclusivas, resilientes y preparadas para afrontar los retos del futuro”.
Como conclusión, todos ellos coincidieron en que alcanzar un impacto social real resulta imposible sin la implicación directa de los líderes empresariales y debe entenderse como una inversión estratégica.
La mesa redonda fue moderada por Nuria Mas, directora de Alianzas ESG y Medición de Impacto de Fundación Juan XXIII, quien destacó: “IMPACTO XXIII nos permite visibilizar que cada vez más empresas entienden el impacto social como un eje transversal dentro de sus organizaciones. Ha sido muy enriquecedor escuchar cómo grandes compañías lo están incorporando en su estrategia de negocio desde ámbitos y realidades muy distintas, impulsando además a otras organizaciones a avanzar en este camino por los beneficios que genera tanto para la sociedad como para el propio negocio”.
Además, cabe señalar que Miriam Fernández, conferenciante motivacional, artista y actriz con discapacidad, cerró el encuentro con un relato inspirador sobre inclusión, prejuicios y liderazgo social, destacando cómo las decisiones marcaron su vida y le permitieron desarrollar todo su potencial más allá de la discapacidad, animando a las empresas a abrir oportunidades capaces de cambiar vidas y construir una sociedad más justa e inclusiva también en el entorno profesional.