Las emisiones totales verificadas del EU ETS (instalaciones estacionarias, aviación y marítimo) cayeron un 1,3% en 2025. Este descenso se produce en un contexto en el que la generación de electricidad aumentó un 1,7%, pero las renovables siguieron ganando terreno.
En el sector eléctrico, las emisiones bajaron un 0,4%. El crecimiento de la solar (24,6% interanual) compensó las menores aportaciones de eólica e hidráulica en algunos periodos, y la cuota de renovables en la generación eléctrica alcanzó el 47,3% (frente al 47,2% en 2024). Las emisiones del carbón cayeron un 6,8%, mientras que la generación con gas natural subió un 11,4%.
En la industria, las emisiones de los sectores intensivos en energía se redujeron un 2,5%, especialmente en cemento y hierro/acero, debido a menor actividad en construcción y a los avances en la transición energética.
Aviación y transporte marítimo: estabilización y consolidación
La aviación registró un ligero aumento de emisiones (+0,7% hasta 54,9 Mt), coherente con el crecimiento del tráfico aéreo y mucho menos acusado que el +15% de 2024. El transporte marítimo mostró una caída de alrededor del 3% en los datos reportados (42,9 Mt de 1.727 entidades). Solo el 43 % de las instalaciones marítimas había presentado datos en el plazo oficial, por lo que la cifra final se espera algo superior.
España en 2025: las emisiones aumentan un 1,8 %, impulsadas por el repunte del sector eléctrico
En España, las emisiones totales aumentaron un 1,8% hasta 87,5 MtCO₂. El sector eléctrico fue la principal excepción a la tendencia europea y registró un alza del 7,5%, debido sobre todo a unas peores condiciones hidrológicas y a un mayor consumo de electricidad. La aviación se estabilizó con un leve descenso del 0,6% (9,07 Mt), mientras que el cemento bajó un 2,7% y el acero un 1,0%, reflejando una industria más contenida. Por su parte, el transporte marítimo aportó 4,74 Mt según los datos disponibles de 2025.
Un avance clave para los objetivos climáticos de la UE
2025 refuerza la eficacia del EU ETS como instrumento central de la política climática europea. El continuo descenso de emisiones, impulsado por el despliegue de renovables y la transformación industrial, sitúa al sistema en buena senda para cumplir los objetivos climáticos de la UE para 2030 y avanzar hacia la neutralidad climática en 2050.