En el conjunto de Europa, la construcción sostenible es ya un concepto conocido: el 94% de los profesionales afirma haber oído hablar de ella y un 67% asegura entenderla perfectamente. Sin embargo, este nivel de conocimiento no se traduce en acción.
Solo el 30% de los profesionales declara estar llevando a cabo proyectos sostenibles en la actualidad, frente al 55% que afirma tener intención de hacerlo. Además, únicamente el 32% evalúa de forma sistemática la huella de carbono de sus proyectos.
Europa pierde impulso frente a otras regiones
El Barómetro señala una pérdida de urgencia en Europa respecto a la construcción sostenible. Solo el 59% de los grupos de interés europeos la considera una prioridad, por debajo de la media global, y lejos de regiones como Latinoamérica, donde alcanza el 76%. Entre los ciudadanos europeos, la percepción sigue la misma tendencia: solo el 53% considera la construcción sostenible una prioridad, frente al 63% a nivel global.
La resiliencia gana protagonismo, pero aún no se traduce en inversión
Uno de los principales cambios que identifica el informe es el creciente peso de la resiliencia —la capacidad de los edificios para adaptarse y resistir riesgos climáticos— dentro del concepto de construcción sostenible. Este factor ya es mencionado por el 26% de los profesionales, tras varios años de crecimiento. Sin embargo, su integración en decisiones de inversión sigue siendo limitada, especialmente por la dificultad de demostrar su rentabilidad.
Como novedad en esta edición, el Barómetro incorpora por primera vez un estudio cualitativo realizado entre bancos y aseguradoras que señala como principal obstáculo la falta de métricas claras que permitan medir el retorno de la inversión en resiliencia, frente a indicadores más consolidados como las emisiones de CO₂.
Demostrar el valor, clave para acelerar la transformación
Más allá de la concienciación, el reto principal del sector es demostrar el valor real de la construcción sostenible. Actualmente, solo el 47% de los grupos de interés considera que genera más valor que la construcción tradicional, una percepción especialmente débil en Europa. Los encuestados señalan tres palancas clave para acelerar su adopción: hacer visibles los beneficios tangibles; garantizar el rendimiento real para los usuarios y mejorar la competitividad económica de las soluciones
Ciudadanos impulsan el cambio, pero el sector aún no responde al mismo ritmo
El Barómetro pone de relieve el papel creciente de la ciudadanía como motor de la construcción sostenible: el 63% de los ciudadanos la considera una prioridad, una cifra en aumento respecto al año anterior. Además, factores como la salud y el bienestar de los ocupantes ganan protagonismo, reflejando una visión cada vez más amplia que trasciende el impacto ambiental.
Sin embargo, este impulso social contrasta con la realidad del sector. A pesar de que el 87% de los grupos de interés coincide en que es necesario avanzar más, la implementación sigue siendo limitada. La falta de estándares claros, la percepción de costes elevados y la dificultad para demostrar beneficios tangibles continúan frenando el progreso.
En este contexto, Saint-Gobain subraya la necesidad de transformar la ambición en acción, integrando la sostenibilidad como un criterio clave en todas las fases del ciclo de vida de los edificios.