Desde Jhasa, alertan de que el incumplimiento de esta normativa puede conllevar sanciones administrativas y económicas, y subrayan que su correcta aplicación exige una revisión integral de la política de movilidad corporativa.
"2026 no es solo un año de adaptación normativa, sino un punto de inflexión en la forma en que las empresas gestionan su movilidad. La tecnología, la analítica y la inteligencia artificial van a ser claves para reducir riesgos, ganar eficiencia y avanzar hacia flotas más sostenibles", señala Clara Boyano, directora de Flotas en Jhasa.
En este contexto, la gestión adecuada de la flota de vehículos cobra una importancia estratégica, apoyada en herramientas de control de la conducción, seguimiento de la siniestralidad, prevención y monitorización del estado del vehículo, así como en la modernización del parque móvil para avanzar hacia una movilidad más eficiente y sostenible.
Para adaptarse al nuevo marco, las empresas deberán partir de un diagnóstico de movilidad de sus empleados, definir medidas correctoras que fomenten modelos más sostenibles, fijar indicadores de seguimiento y realizar una evaluación bianual de los resultados del plan.
Nuevo escenario para las flotas corporativas
Según Jhasa, esta obligación tendrá un impacto directo en la gestión de las flotas, al impulsar una mayor digitalización del control de vehículos, reforzar la prevención y favorecer modelos de movilidad más eficientes y sostenibles.
En este contexto, la correduría destaca que una gestión adecuada de la flota, apoyada en herramientas de control de la conducción, seguimiento de la siniestralidad, monitorización del estado del vehículo y sistemas de análisis en tiempo real, será clave para reducir riesgos, optimizar el mantenimiento y mejorar la eficiencia operativa.
Digitalización, ciberseguridad y electrificación
La firma subraya además que esta transformación vendrá acompañada de tres tendencias clave: una mayor digitalización de la gestión de flotas, el refuerzo de la ciberseguridad en vehículos conectados y el aumento del uso de vehículos eléctricos en la movilidad corporativa.
En este ámbito, Jhasa cuenta con acuerdos con proveedores especializados en sistemas de control de flotas que permiten generar reportes en tiempo real, mejorar el seguimiento operativo y reforzar el control de los mantenimientos periódicos, reduciendo incidencias y asistencias por avería.
Para Jhasa, la nueva normativa no debe entenderse solo como una exigencia legal, sino como una oportunidad para que las empresas modernicen su modelo de movilidad, reduzcan riesgos y ganen eficiencia.