La autopista de carga dinámica se extiende a lo largo de dos kilómetros en el tramo de la A10, entre Tours y Poitiers, y utiliza un sistema de inducción magnética que permite transferir energía a los vehículos
mientras circulan. Este proyecto piloto, desarrollado por la empresa Electreon, forma parte del programa nacional “Infrastructure for Zero Emission Freight
Transport”, que busca electrificar los principales corredores logísticos de Francia antes de 2030.
El transporte por carretera representa cerca del 25% de las emisiones globales de CO₂, con los camiones y furgonetas concentrando una parte significativa del impacto. Reducir esa huella es esencial para cumplir los objetivos climáticos europeos y avanzar hacia un modelo logístico sostenible. En este contexto, el sistema francés ofrece una alternativa capaz de disminuir la dependencia de baterías pesadas, reducir los tiempos de recarga y permitir operaciones de larga distancia con neutralidad climática.
Los vehículos equipados con receptores especiales pueden recibir una potencia de hasta 200 kW en movimiento, alcanzando niveles de eficiencia similares
a los puntos de carga convencionales. El Gobierno francés ha destinado 200 millones de euros al desarrollo de carreteras electrificadas, con el propósito
de desplegar 100 kilómetros operativos antes de 2028. Según Clément Beaune, ministro de Transportes, “esta tecnología demuestra que la neutralidad climática en el transporte de mercancías no es una meta lejana, sino un objetivo alcanzable”.
La autopista inalámbrica de la A10 se concibe como un laboratorio de innovación europeo. Si las pruebas resultan exitosas, el modelo se replicará en otros países de la UE dentro del corredor París Madrid, impulsando la descarbonización del transporte por carretera y situando a Francia a la vanguardia de la movilidad eléctrica global