Ignacio Garralda, presidente del Grupo Mutua Madrileña y de su Fundación, y Javier Bardají, consejero delegado de Atresmedia, inauguraron el encuentro, que reunió a expertos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de la Fiscalía, de la Administración Pública y de diferentes ámbitos; Judicatura, Psiquiatría, Psicología y la Sociología.
Las últimas memorias de la Fiscalía General del Estado evidencian que, año a año, los casos de violencia intrafamiliar y de lesiones, en general, provocadas por menores, aumentan, superando en 2024 los 12.500 casos. También que los delitos archivados en 2023 por ser sus presuntos responsables menores de 14 años, y por lo tanto inimputables, crecieron un 45% respecto a 2022. En cuanto a violencia de género, el último Macroestudio de Violencia de Género, llevado a cabo por Fundación Mutua Madrileña y Antena 3 Noticias en 2024, constata una mayor tolerancia ante la violencia de género por parte de los jóvenes.
Ante estas cifras, Ignacio Garralda, presidente del Grupo Mutua y de su fundación, comenzó la jornada señalando que los datos "nos indican que no estamos ante casos aislados o episodios puntuales, sino ante un problema complejo y, por desgracia, creciente. Detrás de cada cifra hay familias afectadas que buscan respuestas efectivas que requieren una actuación coordinada entre todos los agentes implicados”. “Pero estamos convencidos -prosiguió- de que, incluso aquellos jóvenes que han protagonizado episodios violentos mantienen una capacidad extraordinaria de aprendizaje y crecimiento cuando encuentran el apoyo, la orientación y las oportunidades adecuadas”.
Garralda recordó la década de recorrido y avances de la iniciativa “Contra el maltrato. Tolerancia cero”, a la vez que reconoció que la violencia también ha evolucionado en este tiempo: “Es una realidad innegable. Ha encontrado nuevos canales, ha desarrollado nuevas formas de manifestación y ha aprovechado las oportunidades que le brinda la tecnología. Pero nuestra capacidad de comprensión, colaboración y respuesta también puede y debe evolucionar”.
A continuación, Javier Bardají, consejero delegado de Atresmedia, apuntó que hoy “todavía hay miles de mujeres que no son libres, siguen sufriendo maltrato físico, psicológico o económico a diario. Y todas ellas necesitan ayuda, aunque a veces no tengan fuerzas o el miedo les paralice. Precisamente por esto, tenemos que ayudarles y por eso tiene sentido esta iniciativa”.
“Nos queda el punto de amargura e impotencia por lo que sigue ocurriendo en las redes sociales, esos espacios libres de control y ajenos a toda consideración moral que se cuelan en las pantallas conectadas que consumen los jóvenes principalmente”, continuó Bardají. “El algoritmo solo entiende de dinero y audiencias, sin atender a nada más. En Atresmedia nuestro algoritmo es el mejor equipo de periodistas y editores que jamás priorizarán el negocio a la vida, ni el interés a la ley. Ha llegado el momento de que se regule con rigor y que se ponga la lupa en ese mundo pirata que circula por internet y en esos suburbios de pensamiento en el que muchas veces se convierten las redes sociales y que nos dañan a todos, pero especialmente a los más vulnerables”, finalizó.
Los adolescentes, entre las pantallas y la falta de límites
Para intentar dar respuestas, analizar las causas, consecuencias y posibles soluciones a esta problemática social, la primera mesa redonda de la jornada, moderada por Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña, trató “El incremento de la violencia entre los jóvenes”. En ella participaron: Celso Arango, jefe del Departamento de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Universitario La Paz de Madrid; María Pilar López, directora gerente de la Agencia de la Comunidad de Madrid para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor; Daniel Moreno, teniente responsable del Equipo Mujer-Menor (EMUME) Central de la Guardia Civil; y Pilar Serrano, titular del Juzgado de Menores nº 5 de Madrid.
Los expertos señalaron el desequilibrio que ha producido la “velocidad a la que están sucediéndose los cambios en la sociedad y la dificultad que genera adaptarse a ellos, sobre todo entre los más vulnerables”, en palabras de Arango. En este sentido, Lopez incidió en que hoy en día “ya no hablamos de marginalidad, sino de factores de vulnerabilidad”, como el mayor consumo de sustancias tóxicas a edades cada vez más tempranas y la sobreexposición a medios digitales.
Moreno, por su parte, mostró su preocupación por el aumento de la violencia filio-parental, que generalmente sufren más las madres. Sobre esta, señaló que los motivos de discusión en el ámbito doméstico, cada vez más, surgen por el uso de la tecnología, “esas adicciones sin sustancias”- denominó-, que empiezan por un “¿cuándo voy a tener un móvil?” y van escalando hasta acabar en denuncia. Algo que es “el último recurso, tras intentar otras soluciones”, porque supone una frustración por el hecho de haber fracasado.
Para todos los participantes, la familia es el núcleo fundamental para atajar el problema y coincidieron en señalar como soluciones la educación temprana en valores, en habilidades sociales, -como tolerancia a la frustración y resolución de conflictos-, el aprendizaje emocional, el saber pedir ayuda y el entrenamiento parental. A lo que Pilar Serrano añadió la necesidad que tienen los menores de que se les impongan límites, “para entender el respeto a uno mismo y a los demás”.
Hablar el mismo lenguaje que nuestros jóvenes
“El auge del maltrato en las relaciones de pareja desde la adolescencia” fue el tema de la segunda mesa, moderada por la periodista y presentadora de Antena 3 Noticias Esther Vaquero y en la que intervinieron Timanfaya Hernández, decana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid; Javier de Pedro, comisario de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional; y Carmen Ruiz, doctora en Sociología y experta en violencia de género en adolescentes y jóvenes.
Para los expertos, las conductas tóxicas en las relaciones de pareja, no es que se estén normalizando, sino que va más allá. “Se han romantizado ciertos comportamientos -señaló Hernández-, como que tu novio te geolocalice, te videollame por la noche hasta que te duermas o durante todo el tiempo que dure el recreo, e incluso, que se valoren los celos como algo positivo.
Ruiz advirtió “que no estamos hablando en el mismo lenguaje que nuestros jóvenes”, por lo que una de las soluciones pasa por buscar portavoces capaces de trasladar el mensaje a los adolescentes de manera efectiva, como determinados influencers que, según De Pedro, “son los que llegan de verdad a ellos”. Ruiz añadió que hay que entrar a las aulas “y escuchar a nuestra adolescencia”, además de formar a docentes y familias desde edades tempranas y difundir campañas breves en su lenguaje. Otro reto es acompañarlos con las pantallas: “Hay un desamparo digital. Nuestros adolescentes llegan a contenidos que no deberían llegar. Tiene que haber un pacto de protección”.
Como conclusión, apelaron a una solución global, desde la inculcación de valores en el ámbito familiar a la más pronta intervención de los organismos públicos. Hernández concluyó: “No hay nada que sane más que un vínculo y los vínculos se crean en los espacios reales, como la familia”.