La elección del escenario de la COP30 de este año, en pleno Amazonas, no ha sido ninguna casualidad, puesto que, como señalan desde la organización, “simboliza la urgencia y la esperanza del planeta”. Ya lo dijo Luiz Iácio Lula da Silva, presidente de Brasil, durante la ceremonia de inauguración: “Celebrar la COP30 en Belém ha sido una decisión política y simbólica”, cuyo objetivo es “mostrar que la Amazonia forma parte de la solución climática y no solo es objeto de debate”. Lula da Silva también alertó en su intervención que “estamos yendo en la dirección correcta, pero a la velocidad equivocad”, en alusión a la urgencia con la que debemos trabajar a nivel global para frenar el avance del cambio climático.
Llamada a la acción
Lula da Silva y todos los dirigentes que han pasado por la COP30 inciden en la necesidad de pasar a la acción. De hecho, a lo largo de la semana se han referido en varias ocasiones en que esta cumbre sea recordada como “la COP de la Implementación”, en tanto que debe marcar un punto de inflexión a la hora de transformar los compromisos recogidos en el Acuerdo de París en acciones concretas a la hora de contener el calentamiento global. Ese que cada vez se manifiesta más a menudo en forma de fenómenos climáticos extremos como lluvias torrenciales, capítulos de calor extrema, huracanes, etc. Los líderes allí reunidos también inciden en que la cita sea un espacio para luchar contra la desinformación que se dedica a alimentar el negacionismo con el que intentan predicar algunos mandatarios.
El escenario de la COP30 también ha servido de marco estos días para que Brasil, China y el Reino Unido organizaran una cumbre sobre metano con el objetivo de desacelerar el cambio climático y generar beneficios inmediatos para la calidad del aire, la seguridad alimentaria y la salud pública, o para que bancos multilaterales de desarrollo anunciaran medidas para acelerar la adaptación al cambio climático. También para acoger un acto ministerial titulado “Combate el Hambre y la Pobreza por la Justicia Climática, en el que se debatió en torno a la Declaración de Belém sobre el Hambre, la Pobreza y la Acción Climática Centrada en las Personas, presentada solo unos días atrás y ratificado ya por 44 países, la cual insta a los gobiernos a seguir invirtiendo en mitigación, pero den prioridad a la adaptación, especialmente a las medidas centradas en las personas, como la protección social, los seguros agrícolas y otros instrumentos que promuevan la resiliencia de las poblaciones.
Binomio tecnología-personas
Estos días, la COP30 también ha recibido 100 vehículos electrificados cedidos por la marca china GWM para el transporte de jefes de estado y negociadores, y el Gobierno de Brasil ha lanzado el itinerario Cultural y Turístico de la COP30, que servirá para poner en valor frente a delegaciones y otros participantes la diversidad amazónica y todas aquellas experiencias sostenibles que tienen a su alcance en Belém.
Una de las ponencias también subrayó el papel de la tecnología como aliada clave en la lucha contra el cambio climático. Y es que, tal como indicó Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30, “en una conferencia dedicada a la implementación y a la aceleración de la acción climática, la tecnología es lo que nos permite alcanzar escala y velocidad”. Una afirmación realizada poco antes del lanzamiento del Green Digital Action Hub, una plataforma que apoya soluciones tecnológicas para el clima en 82 países, o del Instituto de Inteligencia Artificial (IA), una iniciativa global que pretende apoyar a los gobiernos a desarrollar soluciones tecnológicas orientadas a la acción climática.
Otra de las jornadas clave fue el diálogo abierto que la presidencia de la COP30 mantuvo con representantes de la sociedad civil vinculados a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para debatir los caminos que permitan acelerar la implementación de una transición energética justa, un espacio, en palabras de André Corrêa do Lago, presidente de la COP30, que “refleja uno de los principios más importantes del proceso de la CMNUCC: que la acción climática no solo se negocia entre los gobiernos, sino que se construye mediante la cooperación entre los pueblos”. “Si queremos acelerar la implementación del Acuerdo de París, debemos garantizar que cada paso de esta transición proteja los medios de subsistencia, genere trabajo decente y reduzca las desigualdades”, añadió.
En otro encuentro, Corrêa do Lago reafirmó asimismo la necesidad de situar a las ciudades en el centro de las negociaciones climáticas, prestando especial atención a las acciones de adaptación. Y es que, en su opinión, “hacer frente a los impactos de la crisis climática requiere una acción coordinada entre los distintos niveles de gobierno”. También añadió: “Aunque la mitigación reciba más atención, cuando volvemos a las ciudades, cuando volvemos al gobierno local, es evidente que la adaptación es una cuestión absolutamente fundamental con la que debemos lidiar.”
España, en el debate de la reducción de emisiones
Durante la jornada de ayer jueves, la presidencia de la COP30 de Belém designó a cinco equipos de coordinadores para liderar los grandes debates de la cumbre. España, representada por la ministra Ministra para la Transición Ecológica Sara Aagesen, ha sido el país escogido junto a Egipto para guiar estos próximos días las conversaciones en materia de reducción de emisiones. Su misión será conducir los debates técnicos y políticos, así como orientar las conversaciones entre las partes, promover el entendimiento mutuo y buscar puntos de consenso que, como se ha insistido a lo largo de estos cuatro días, permitan avanzar en los acuerdos.