La nueva instalación recibe residuos municipales e industriales no reciclables y los acondiciona en un CSR homogéneo y trazable, apto para cementeras y otras industrias intensivas en energía. Con capacidad de hasta 190.000 t/año, la planta reduce vertido, estabiliza el suministro energético local y disminuye la dependencia de combustibles convencionales, aportando control de calidad y trazabilidad del flujo de materiales.
El proyecto refuerza la economía circular y la descarbonización de procesos térmicos. Al valorizar fracciones sin salida material, recorta emisiones asociadas a la gestión de residuos y a la sustitución parcial de combustibles fósiles en hornos, avanzando hacia un modelo industrial más eficiente en recursos y con menor huella de CO₂.