Elisa Soro, directora general de Ecobel, destaca: “La infancia es una etapa de aprendizaje por observación. Las decisiones que se adoptan en el entorno doméstico, especialmente cuando son sistemáticas, configuran una matriz de referencia sobre lo que se considera normal o adecuado. En este sentido, el uso de productos de limpieza ecológicos no solo responde a una lógica de prevención medioambiental y seguridad doméstica, sino que constituye, además, un acto con un indiscutible valor educativo”. Es por esto por lo que Ecobel ha testado sus productos dermatológicamente asegurando así que se evitan irritaciones por contacto en la piel de los niños.
Además de su función higiénica, los productos de limpieza ecológicos representan un compromiso tangible con la protección del medio ambiente. Su formulación con ingredientes biodegradables, libres de sustancias tóxicas, y su envasado reciclable reflejan una forma responsable de interacción con el entorno. En este sentido, la colaboración de Ecobel con la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada incorpora un diseño visual atractivo y reconocible que facilita la presencia visible de estos productos en el hogar, reforzando así la transmisión de valores de sostenibilidad y cuidado ambiental entre los niños.
Otro factor relevante, especialmente en hogares con niños pequeños, es la seguridad. Muchos productos de limpieza convencionales contienen agentes químicos que, a pesar de ser eficaces desde el punto de vista desinfectante, pueden suponer un riesgo por contacto o inhalación, especialmente en superficies de uso frecuente o manipuladas por menores.
Sin embargo, desde Ecobel señalan que, en la actualidad, la clave está en apostar por productos formulados para minimizar este riesgo. “La composición de nuestros productos garantiza que, una vez aplicada sobre una superficie, esta no represente una amenaza en caso de contacto posterior por parte de bebés o niños, ya sea a través del tacto, el gateo o el reflejo natural de llevarse las manos a la boca. Esta seguridad química, además de proteger la salud, introduce un elemento de coherencia en la educación ambiental doméstica: no puede enseñarse a cuidar del entorno desde prácticas que comprometen la salud de los más vulnerables”, subraya Elisa Soro.
Asimismo, la presencia visible de estos productos en el entorno doméstico, por su diseño, su color o su accesibilidad, no es irrelevante desde un punto de vista pedagógico. Por ello, es importante que los productos adquieran un carácter formativo adicional, como ocurre en el caso de esta colaboración en la que, a través de su diseño, se persigue no solo captar la atención del consumidor adulto, sino también generar familiaridad entre los más pequeños. Este enfoque convierte los productos de limpieza en elementos visibles y con capacidad pedagógica dentro del hogar, reforzando el mensaje de que lo sostenible puede ser parte de lo cotidiano, lo estético y lo accesible.
Por su parte, la directora general de Ecobel, destaca: “En esta compañía, entendemos la sostenibilidad no solo como una cuestión técnica, sino también como una responsabilidad educativa. Es por ello que apostar por productos ecológicos no es únicamente una elección saludable o medioambientalmente responsable: es también una forma de enseñar, de transmitir valores, de preparar a las futuras generaciones para una relación más consciente con su entorno”.