El texto subraya que el agua no solo es esencial para la vida y la salud de las personas, sino que también es fundamental para la economía y la competitividad de Europa y para los esfuerzos de adaptación al cambio climático.
Los eurodiputados quieren que la Comisión proponga objetivos sectoriales de eficiencia hídrica y captación de agua sobre la base de evaluaciones de riesgos. También insisten en que la UE debe hacer más para reducir la contaminación del agua por productos farmacéuticos, plaguicidas y fertilizantes químicos, bacterias resistentes a los antibióticos, microplásticos y productos químicos, y para eliminar gradualmente los denominados "productos químicos para siempre" (PFAS).
El Parlamento desea que la adaptación al cambio climático se integre en los planes sectoriales y las medidas políticas que afectan al uso del agua y del suelo, así como en medidas adaptadas a las regiones que se enfrentan a retos únicos, como el Mediterráneo, las zonas insulares y las regiones ultraperiféricas. Los mecanismos de preparación y respuesta ante crisis por escasez de agua, sequía e inundaciones deben mejorarse significativamente, añaden.
Además, los eurodiputados piden a la Comisión que habilite fondos específicos para la resiliencia hídrica, con el apoyo de mecanismos específicos dentro de los fondos existentes, para modernizar las infraestructuras hídricas, la gestión sostenible del agua, las soluciones basadas en la naturaleza y las tecnologías innovadoras eficientes en el uso del agua.
Instan a la Comisión a invertir en soluciones de inteligencia artificial, detección de fugas en tiempo real, riego inteligente y tecnologías emergentes que mejoren la eficiencia hídrica. También destacan la importancia de las herramientas digitales para la recopilación transparente de datos, el seguimiento y los sistemas de alerta temprana, así como para mejorar la ciberseguridad de las infraestructuras hídricas críticas.
La Comisión tiene previsto adoptar la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica antes del verano, de conformidad con su programa de trabajo para 2025.
La contaminación, la degradación del hábitat, los efectos del cambio climático y el uso excesivo de los recursos de agua dulce están ejerciendo presión sobre los lagos, ríos, aguas costeras y aguas subterráneas de Europa. El estrés hídrico afecta cada año al 20 % del territorio europeo y al 30 % de la población. Solo el 39,5 % de las masas de agua superficial de Europa alcanzó un buen estado ecológico y solo el 26,8 % alcanzó un "buen" estado químico en el marco de la aplicación de la legislación de la UE en materia de aguas.