Desde hace más de diez años, Serunion ha implementado diversas iniciativas para sensibilizar a los estudiantes sobre la importancia de reducir el desperdicio alimentario y su impacto ambiental. Programas como “La Comida No Se Tira” o “Proyecto Acqua” han jugado un papel clave, integrando talleres, actividades y jornadas de concienciación en colegios tanto públicos como concertados.
La acción de sensibilización desarrollada por SERUNION se centró en alumnos de primaria, de entre 8 y 11 años, que participaron en un programa educativo de siete semanas. A través de herramientas pedagógicas como el Panel de Pesaje y Desperdicio, el Basurómetro, el Rincón Verde o los Superhéroes Verdes, los estudiantes aprendieron a medir y reducir el excedente alimentario generado en los comedores escolares.
Gracias a la recopilación sistemática de datos realizada por SERUNION durante un período de tres años en 167 colegios, con la participación de 4.400 alumnos/as y a la incorporación de la UPM al proyecto asumiendo la responsabilidad del tratamiento y procesamiento estadístico de los datos recopilados, los resultados obtenidos revelan una reducción promedio del 17,4 % en el desperdicio alimentario tras la intervención educativa. Extrapolando estos valores a una escala anual, el impacto acumulado de la reducción del desperdicio permite estimar una disminución significativa de emisiones, que oscilaría entre -9573 kg CO₂ eq/año y -12401 kg CO₂ eq/año. Considerando un valor promedio de absorción de 20 kg de CO₂ por árbol al año, esta reducción sería equiparable a la capacidad de absorción anual de entre 479 y 620 árboles.
El comedor escolar es un espacio clave para inculcar hábitos responsables desde la infancia. Conscientes de ello, Serunion refuerza su compromiso con la educación y la sostenibilidad a través de su departamento de Innovación Pedagógica, impulsor de proyectos educativos anuales que van más allá de la alimentación. Estos programas no solo generan beneficios directos en la reducción del desperdicio alimentario, sino que también promueven cambios de comportamiento duraderos que los estudiantes pueden trasladar a sus hogares y aplicar a lo largo de su vida.