Sin embargo, la realidad es que muchas viviendas no cumplen con estos criterios. En España, dos de cada tres viviendas tienen más de 30 años acorde a datos del INE, lo que refleja la obsolescencia de gran parte del parque inmobiliario. Factores como la humedad, la escasez de luz natural, el mal aislamiento térmico y acústico, la contaminación del aire interior y la falta de accesibilidad son algunos de los principales problemas que pueden afectar a viviendas.
A pesar de los desafíos estructurales de las viviendas en España, según los datos del II Observatorio de Vivienda y Sostenibilidad de UCI, entidad especialista en financiación sostenible de la vivienda, el 72% de los ciudadanos considera que vive en un hogar saludable, un dato que ha crecido ligeramente con respecto a 2023.
A nivel autonómico, la Región de Murcia (83,1%), Navarra (81,5%) y Castilla y León (81,4%) lideran la lista de comunidades con mayor porcentaje de personas que consideran su vivienda saludable. En contraste, La Rioja (61,5%), Asturias (61,9%) y Canarias (64,6%) se encuentran en el extremo opuesto, aunque incluso en estas comunidades más del 60% de los propietarios valoran positivamente su vivienda.
Para la gran mayoría de los españoles, la luz natural es el elemento fundamental en la salud de su vivienda (95,6%). Otros factores clave incluyen la ausencia de humedades (94,8%), la limpieza y la reducción de alérgenos como polvo y ácaros (94,5%), el aislamiento térmico (93,3%) y la seguridad en el entorno (93,3%). También juegan un papel relevante la calidad del aire interior (93%) y exterior (92,3%), el aislamiento acústico (90,8%) y la accesibilidad de la vivienda (86,9%).
Para Laura Visier, directora de Rehabilitación de UCI, ha señalado: “Cuando hablamos de salud de una vivienda, no se trata solo de confort, sino de calidad de vida. Un hogar sostenible y eficiente desde el punto de vista energético, es una apuesta segura en bienestar y prevención de enfermedades para sus inquilinos”.