El uso de las nuevas tecnologías ha multiplicado las opciones de formación para las personas con discapacidad, al facilitar no solo el acceso a programas formativos de primer orden, sino también permitiendo que el desempeño sea pleno y exitoso. La presentación de contenidos en distintos formatos, haciendo así que la información sea accesible, junto a las nuevas metodologías de aprendizaje basadas en las herramientas digitales, permiten un mayor y mejor acceso a la formación, adaptada a las necesidades de las personas con discapacidad.
Las herramientas tecnológicas han resultado ser un apoyo importante en la búsqueda de empleo de las personas con discapacidad. Aplicaciones como las de subtitulado automático o las videollamadas contribuyen, por ejemplo, a que personas con discapacidad auditiva o con restricciones de movilidad puedan realizar una entrevista de trabajo en igualdad de condiciones.
La implementación de ciertas tecnologías y su buen uso hacen posible, en muchos casos, que personas con discapacidad puedan realizar trabajos de todo tipo con una mayor, si no total, autonomía. Existen en la actualidad herramientas de gran utilidad, como los lectores de pantalla que permiten que una persona con discapacidad visual pueda llevar a cabo las tareas asignadas sin depender de terceras personas. Esto, además, favorece que el rendimiento de ese trabajador sea mejor en términos de productividad.
Tecnologías como la Inteligencia Artificial han demostrado tener un importante potencial a la hora de disminuir las barreras de acceso al empleo de las personas con discapacidad, al tiempo que facilitan el acceso a la información y la comunicación. Además, existen herramientas que permiten aumentar la movilidad o mejorar la visión y la audición.
La llegada de la pandemia favoreció el teletrabajo, una modalidad que contribuye a evitar desplazamientos que puedan ser difíciles o tener un elevado coste debido a una discapacidad física que requiera de grandes apoyos. Esta forma de trabajar permite a esas personas realizar sus tareas desde cualquier parte.
Además, la difusión de las buenas prácticas y el conocimiento de las tecnologías accesibles han hecho que sectores que históricamente han tenido dificultades para integrar a personas con discapacidad en su plantilla (como, por ejemplo, el sector industrial) hayan podido incorporarlas, evaluando sus capacidades y aprovechando todo su potencial.