Una de las cuestiones en las que Benito Martín quiso hacer hincapié durante su workshop fue en las diferencias entre e-waste y basura digital. Así, señaló, mientras el e-waste hace referencia a la” basura electrónica o eléctrica que generan lavadoras, ordenadores, impresoras, vídeo cámaras, lámparas fluorescentes, tostadoras, herramientas eléctricas y equipamiento médico”, la basura digital engloba “todos aquellos datos que se almacenan online de manera innecesaria, tales como fotos antiguas, mensajes innecesarios, mails publicitarios, descargas de internet, etc.” Datos, subrayó, cuya actividad emite toneladas de CO2 a la atmosfera.
El head of Customer Success Para España y Portugal de IAS recordó durante su ponencia que los centros de datos suponen entre el 1,8% y el 2,8% del consumo mundial de electricidad. Un dato que, teniendo en cuenta que en Madrid contamos con uno de los mayores data center de España, el MAD4, que cuenta con 24 salas de 600 m2 cada una, debería hacernos reflexionar. A lo largo de la sesión, Martín expuso más cifras relativas a las emisiones que generan los datos y archivos digitales. Se hizo eco, por ejemplo, de que 20 correos electrónicos enviados un día por un usuario equivalen a la contaminación que un coche genera en 1.000 Km, que 100 mails contaminan igual que 125 bombillas o que una hora viendo un video online genera 1,6 kg de CO2.
“El sector de la publicidad online genera las mismas emisiones que todo el sector aeronáutico en un año”, destacó Martín, quien a continuación quiso dar algunos tips para lograr reducir esa basura digital. Estos comprenden desde usar una única pestaña a la hora de navegar por internet, “ya que genera menos estrés visual, ahorra datos y ayuda a identificar mejor posibles fraudes”, a guardar tus páginas web favoritas, “puesto que evitando las consultas en buscadores se ahorra el CO2 que emiten los servidores con búsquedas innecesarias”. A la hora de gestionar el correo electrónico, Martín sugiere eliminar conversaciones pasadas, categorizar y ordenar los mails y, algo que quizás los allí presentes no habían pensado, sopesar si seguir suscritos a las decenas de newsletters a las que un día se suscribieron. “Piensa en todas esas newsletters y pregúntate a cuántas les haces realmente caso”, destacó. “¿Sabes además cuántos recursos consumen?”, planteó. Respecto a las apps, el directivo recomendó revisarlas “y eliminar sin piedad” aquellas que no utilizamos: “Ocupan espacio, consumen batería en segundo plano y tienen acceso a algunos de tus datos.”
La industria publicitaria es una de las que también contribuyen a las emisiones de CO2, por eso, durante su intervención, Martín celebró que, entre 2021 y 2023 y, según datos de Kantar, aquellas empresas que habían incorporado métricas relativas a la sostenibilidad pasaron del 26% al 42%. Una tendencia, afirmó, “que señala un cambio hacia el equilibrio entre los beneficios, el planeta y las personas no solo como un compromiso, sino como una estrategia empresarial”.
Conscientes de los recursos que consume la publicidad digital y las emisiones que genera, en IAS apuestan por concebir las campañas de sus clientes no solo en términos de rentabilidad, sino también de sostenibilidad. “Descarbonizar la publicidad digital significa dotarla de una calidad mínima; solo así se logra reducir las emisiones, se protege la reputación de marca, se reduce el desperdicio presupuestario, se elimina el riesgo de convertirse en soporte para estafadores y se obtiene relevancia contextual”, apuntó Martín.
Medir las emisiones de las campañas publicitarias online es el primer paso para mitigarlas y, para lograr esto último, desde IAS compartieron cuatro formas para lograrlo. La primera, asegurarse de que el anuncio tendrá visibilidad, ya que un estudio de Good-Lop desveló que los anuncios que no se visualizan generan el 25% de las emisiones de carbono de toda la campaña. Después, tener en cuenta la hora del día, “ya que las horas punta de la tarde son el doble de efectivas que la media mañana”. A continuación, escoger un buen editor, puesto que las decisiones tecnológicas tomadas por los editores pueden hasta quintuplicar las emisiones del anuncio. Y, por último, optimizar los procesos creativos, “puesto que una creatividad con formato IAB estándar optimizado puede reducir un 75% de tonelada de CO2”, concluyó Martín.