El estudio destaca que la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania ha acelerado la transición hacia energías renovables (especialmente en Europa), impulsada por la necesidad de reducir la dependencia del gas ruso. Además, la capacidad instalada de energía solar global en 2023 fue tres veces mayor que las estimaciones realizadas en 2015 para este año, gracias a los avances tecnológicos y a subvenciones públicas.
Las políticas públicas juegan, de hecho, un papel crucial en la adopción de tecnologías sostenibles, como los vehículos eléctricos. En el caso de Noruega, por ejemplo, el apoyo gubernamental ha impulsado la adopción masiva de estos vehículos. En cambio, la reducción de subvenciones en Alemania en 2023 provocó una caída de sus ventas, lo que demuestra la importancia de un apoyo prolongado para garantizar el crecimiento sostenible de este mercado.
El cambio climático es una de las principales preocupaciones en Europa, aunque se sitúa detrás del coste de la vida y la estabilidad política internacional. Estas preocupaciones han aumentado en los últimos dos años debido a fenómenos meteorológicos extremos, algo que se puede observar especialmente en el caso de Italia. En cualquier caso, Bain & Company observa una clara división política; el 70% de los progresistas europeos está muy preocupado por el cambio climático, frente al 45% de los conservadores.
Esta creciente preocupación por el clima también se refleja en los hábitos de consumo. Según la consultora, alrededor del 80% de los consumidores europeos comenzó a comprar productos sostenibles hace menos de cinco años y el 57% planea gastar más en estos productos en el futuro. En Europa se demandan especialmente los productos naturales y se valora mucho el bienestar animal, así como los alimentos de origen local. Sin embargo, los precios más elevados siguen siendo un obstáculo para este consumo sostenible.
El informe también destaca que los consumidores europeos más jóvenes y aquellos con mayor poder adquisitivo son los más propensos a aumentar su gasto en productos sostenibles en los próximos años. Entre los miembros de la Generación Z, el 65% espera incrementar su inversión en sostenibilidad, en comparación con el 53% de los ‘baby boomers’. Asimismo, el 63% de los consumidores con altos ingresos planea gastar más en productos sostenibles, frente al 49% de los que tienen ingresos más bajos.
Ibon García, socio de Bain & Company, añade: “Esta tendencia no solo se observa en Europa, sino también en Estados Unidos, donde los consumidores están dispuestos a pagar hasta un 10% más por productos con un impacto ambiental mínimo y hasta un 15% más por aquellos que ofrecen beneficios para la salud”.
El creciente interés por la sostenibilidad también se refleja en la forma en la que las compañías en todo el mundo eligen a sus proveedores. Aunque el 85% de los proveedores afirma incorporar criterios sostenibles en sus ofertas, solo el 53% de los clientes siente que estas opciones cumplen con sus expectativas. De hecho, el 36% de los clientes B2B estaría dispuesto a cambiar de proveedor si no cumple con sus requisitos de sostenibilidad.