Para el director global de Sostenibilidad de BBVA, Toni Ballabriga, el papel de las entidades financieras a la hora de apoyar a las empresas en esa transición hacia una economía verde, resiliente y sostenible, es “fundamental”. Sin embargo, apunta, cabe hacer más pedagogía en torno al cambio que esto implica. “Hemos tardado 150 años en construir las 60.000 plantas de generación y el millón de plantas de vehículos con los que cuenta el mundo hoy en día, así como los dos millones de quilómetros de tuberías que existen para hacer circular los combustibles fósiles y, ahora, debemos transformar totalmente este modelo en apenas unas décadas”, ha sostenido. Se calcula que, para lograrlo, debemos invertir un 8% año tras año y esto solo sucederá, ha alertado, “si el sector privado impulsa esa transformación”.
Ballabriga ha señalado que el 80% de la inversión debe proceder del sector privado, un sector privado, puntualiza, “que solo la hará si detrás ve un sentido económico”. En ese marco, la tecnología juega un rol clave, “en tanto que es la que nos permite avanzar y reducir el sobrecoste asociado a las soluciones sostenibles para que estas también se conviertan en las más atractivas”, ha destacado el director global de Sostenibilidad de BBVA. En esa cruzada, los gobiernos también deben tomar cartas en el asunto y, en su opinión, “no solamente fijar políticas ambiciosas, sino también predictibilidad de esos compromisos con políticas y planes industriales que favorezcan la inversión, creando un entorno favorable a través de incentivos y procesos sencillos, etc. y no que tardemos años en construir esas infraestructuras”. “Para acometer el cambio, necesitamos un entorno favorable y la certidumbre con la que todavía no contamos”, ha manifestado.
Además de descarbonizar su propia actividad, para Ballabriga lo importante es financiar la reducción de emisiones de sus clientes. “Si no lo hacemos así, no vamos a conseguir descarbonizar realmente el planeta”, ha insistido. Para ello, el banco tiene como objetivo movilizar 300.000 millones de euros en clima, capital natral y crecimiento inclusivo de aquí a finales de 2025, un objetivo que, a sabiendas de que llevaban 250.000 movilizados a cierre de este mes de junio, probablemente logren antes de la fecha prevista. Ballabriga ha aprovechado su intervención asimismo para subrayar la importancia de poner el foco en las tecnologías limpias o cleantech, “algunas de las cuales, como las renovables, la eficiencia energética o la movilidad eléctrica, ya tienen el sentido económico del que hablábamos al principio”. En cambio, “otras industrias como las de cemento y acero sostenibles, transporte marítimo y aéreo, etc., y que suman un 45% de las tecnologías que necesitamos para ser cero emisiones netas en 2050 , todavía deben pagar una sobreprima muy relevante, con lo que debemos invertir más en innovación”, ha concluido Ballabriga, quien ha revelado que BBVA está apostando precisamente por las tecnologías cleantech en aquellos sectores más difíciles de descarbonizar.
Moderada por la directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU en España, Cristina Sánchez, en la mesa “Financiación sostenible & responsable: motor de cambio para una economía verde” también han participado Belén Flor, responsable de Financiación Sostenible de ING; Javier Ybarra, Head of Sustainable Finance de NTT DATA IBIOL; y Lara de Mesa, directora global de Banca Responsable de Banco Santander.