El 56,5% de estos alimentos provienen de excedentes alimentarios aptos para el consumo humano y el 7% (10.160.327) de donaciones de alimentos directas de empresas productoras de alimentación.
Por otro lado, el volumen de donaciones económicas de empresas y particulares ha caído un 38%, hasta 3.105.024 €, uno de los datos más bajos de los últimos años.
El descenso de la distribución de alimentos se explica por el incremento de precio de compra de la cesta básica y por la disminución del poder adquisitivo de los donantes, tanto en especie como monetaria.
Ante este escenario, los Bancos de Alimentos tienen un gran reto por delante para el 2024 en donde además, dejarán de recibir 24 millones de kilos de alimentos por los cambios introducidos en el reparto de ayudas europeas. El Fondo Social Europeo Plus (FSE+), que sustituye al Fondo de Ayuda Europea para las Personas Más Desfavorecidas (FEAD), reemplaza la entrega de alimentos directa por tarjetas monedero a familias con hijos menores de 14 años, y será distribuida exclusivamente Cruz Roja, dejando fuera de esta ayuda a los Bancos de Alimentos. Los bancos seguirán necesitando de recursos para atender a la población vulnerable que no cumple con estos nuevos requisitos : familias monoparentales, personas mayores, personas sin hogar, migrantes, personas desempleadas o con niveles bajos de ingresos, entre otro colectivos.
Según los datos publicados por el INE en el primer avance de resultados sobre el “Estado de la Pobreza, 2024”, 4,3 millones de personas sufren una carencia material y social severa, un incremento del 1,3 puntos respecto a 2022 y de ellas, el 6,5% no puede permitirse comer carne, pescado o pollo al menos cada dos días. Es el dato más elevado de la última década.
El informe desvela que gran parte de esas personas se corresponde a personas que no son pobres ni viven en hogares con baja intensidad de empleo.
Pedro Llorca, Presidente de la Federación Española de Alimentos (FESBAL) – “Los datos sobre pobreza alimentaria deben servir como recordatorio a la sociedad de que es un problema real que sufren muchas personas día a día. Detrás de cada número hay una persona en situación de vulnerabilidad con dificultades para llevar una vida digna y la solución se debe afrontar de manera colectiva involucrando a todos los sectores de la sociedad, las empresas, las administraciones, las organizaciones sociales y la sociedad civil. La labor de los Bancos de Alimentos en la lucha contra la pobreza alimentaria necesita del compromiso de todos para revertir esta situación”