La Fundación Adecco, con la colaboración de Wärtsilä, presenta su 8º informe Jóvenes con Discapacidad, motor de futuro. En esta octava edición se ha realizado una comparativa entre las personas menores de 30 años con certificado de discapacidad y aquellas que no lo tienen, en aras de detectar dobles barreras, dificultades e inquietudes en el ámbito laboral. El informe basa sus conclusiones en una encuesta a un total de 800 jóvenes, 300 de ellos con algún tipo de discapacidad.
La generación zeta (nacidos a finales de la década de 1990 y principios del decenio 2000) ya ha realizado su incursión en el mercado laboral. Se trata de la cohorte de los nativos digitales, los que valoran la diversidad, enfocan de forma pragmática los problemas y se orientan al diálogo, entre otros atributos. Sin embargo, y al igual que sucede con la generación antecesora (los millennials o generación Y), los profesionales más jóvenes afrontan dificultades mayúsculas de acceso al mercado laboral, con una tasa de paro que hoy alcanza el 30%, frente al 13% general, según la EPA. Entre las causas de este elevado desempleo, hay que destacar la concatenación de crisis económicas que han vivido las generaciones jóvenes durante el tercer milenio: la Gran Recesión de 2008, la pandemia, el actual proceso de incertidumbre, la inflación sin precedentes y el incremento de los costes de producción, que moderan las contrataciones y dificultan el acceso a un primer empleo. Asimismo, existe un obstáculo estructural que se mantiene en el tiempo: una pronunciada desconexión entre las demandas empresariales y las competencias de la fuerza laboral joven. Esta brecha tiene su origen en un sistema educativo que no está suficientemente alineado con las necesidades del mercado laboral. y que es especialmente acusada entre los jóvenes con un menor nivel formativo.
En este marco, ¿qué sucede con los jóvenes con discapacidad? Indudablemente, además de las dificultades que ya afrontan las personas de su edad, ellos tienen que cargar con el estigma y los prejuicios asociados a la discapacidad, que siguen imperando en el imaginario social y que les asocian a profesionales con capacidades inferiores, más costosos o menos productivos, entre otros.
Por todo ello, el empleo de los jóvenes con discapacidad constituye todo un reto para la sociedad, un desafío que presenta luces y sombras que es conveniente analizar. Entre las primeras, un dato cuantitativo: en 2022 las personas con discapacidad firmaron un total de 15.625 contratos en Cataluña, un máximo histórico que representa un crecimiento del 10% con respecto al ejercicio 2021. Aunque las fuentes oficiales no ofrecen clasificación por edad, puede inferirse que los jóvenes con discapacidad también se han beneficiado de esta cifra récord y que, de hecho, son uno de los motores que impulsan al alza las contrataciones, como se analiza a continuación a través de los siguientes factores:
- Mayor eficiencia legislativa, cuatro décadas después de la aprobación de la LISMI, hoy ley general de las personas con discapacidad y su inclusión social), que exige a las empresas de más de 50 trabajadores la incorporación de un porcentaje de personas con discapacidad no inferior al 2%.
- Paulatino cambio de mentalidad y auge estrategias DE&I. Gracias a la mayor visibilidad de la discapacidad en la sociedad y a la expansión de las políticas de Diversidad, equidad e inclusión (DE&I) en las empresas, se ha ido superando la visión meramente jurídica y/o filantrópica de la discapacidad, en pro de una perspectiva más integral que valora su talento como motor de competitividad, reputación y/o mejora del clima laboral.
- El empleo como propósito vital de las nuevas generaciones. Los jóvenes con discapacidad están sentando un nuevo paradigma, mediante el que conciben el empleo como un derecho fundamental, el vehículo por excelencia para normalizar su vida y alcanzar sus metas personales. A diferencia de generaciones anteriores, entre las que imperaba una cultura muy arraigada de protección social que les abocaba al subsidio o prestación, actualmente, los jóvenes con discapacidad tienen el factor trabajo plenamente integrado en su propósito vital y, de hecho, el 76% tiene aspiraciones profesionales concretas mientras que el 24% cree que lo importante es trabajar y le da igual en qué.
Las sombras, sin embargo, siguen siendo también múltiples y algunas suponen complejos desafíos para la equiparación de los jóvenes con discapacidad con el resto de las personas de su edad: una generación que ya afronta grandes dificultades de por sí. Entre otras, podemos destacar el menor nivel formativo y falta de oportunidades de capacitación; presencia casi residual en las profesiones STEM y profesiones cualificadas;ausencia de experiencias previas en el marco empresarial que dificultan la contratación; efecto combinado de discapacidad y desempleo juvenil (mayor discriminación laboral); inferiores expectativas profesionales, etc.
Las sombras expuestas en el apartado anterior motivan unas mayores dificultades de los jóvenes con discapacidad para encontrar trabajo, que revierten en una tendencia a la cronificación de su desempleo. En esta línea, la presente encuesta ha querido conocer el tiempo medio que tardan en encontrar un trabajo estable los jóvenes con discapacidad, frente al resto de las personas de su generación. Para ello, se les ha formulado la pregunta ¿cuánto tiempo tardaste en encontrar tu último trabajo, de una duración de más de 3 meses?
Las respuestas de los encuestados arrojan una media de 24,5 meses en encontrar empleo (2 años) para los jóvenes con discapacidad. La misma pregunta se ha realizado al resto de los jóvenes y este periodo se reduce a la mitad (12 meses, de media).
Entre las barreras -ya mencionadas- que motivan esta cronificación de su desempleo destacan un menor nivel formativo y la falta de oportunidades de capacitación, así como prejuicios y estereotipos que frenan la contratación de los jóvenes con discapacidad, perpetuando la situación de desempleo.
Las mujeres jóvenes con discapacidad merecen un análisis especial, debido a las dificultades aún mayores que afrontan debido a una combinación de factores relacionados con la edad, la discapacidad y el género, que se ven reflejadas en las cifras. Así, se observa una mayor tendencia al desempleo de larga duración entre las jóvenes con discapacidad, que tardan de media 30 meses en encontrar trabajo, cifra que se reduce a los 21 meses en caso de los hombres. En la misma línea, se observa que, de los 27.741 contratos suscritos por personas con discapacidad en 2022, solo un 34,7% fueron para mujeres, mientras que el grueso (65,3%) fueron firmados por hombres.
“La mujer joven con discapacidad está expuesta a una triple discriminación en el ámbito laboral, debido a la persistencia de estereotipos de género, discapacidad y edad, que merman exponencialmente sus oportunidades de desarrollo profesional. Es especialmente importante trabajar en el ámbito de la sensibilización, a la vez que se acompaña a las jóvenes con discapacidad a través de un itinerario personalizado, que maximice sus oportunidades laborales en los sectores emergentes” señala Begoña Bravo, responsable del plan de inclusión de la Fundación Adecco.
En el informe también se destacan propuestas dirigidas a la Administración Púbica y a las empresas para promover el empleo de los jóvenes con discapacidad. Entre las propuestas que debería seguir la Administración Pública se encuentran la creación de polítcas activas de empleo; la colaboración público-privada; la inversión en recursos educatvos y pedagógicos; el desarrollo de programas de empleo público para la activación de jóvenes con discapacidad en la búsqueda activa de empleo, y el refuerzo de los programas de Garantía Juvenil con foco en la discapacidad.
Por el lado de las empresas, la Fundación Adecco sugiere consensuar y estandarizar un nuevo modelo de talento que no se asocie únicamente a lo cognitivo y/o experiencia profesional, ayudando a las empresas al diseño de un “Inclusion Journey” que no se quede en la selección y se oriente a la inclusión laboral; impulsar el acercamiento al tejido asociativo, universidades y centros de Formación profesional como fuentes de reclutamiento de jóvenes con discapacidad; invertir en accesibilidad universal; proponer programas de mentoring entre los jóvenes y la empresa; así como la participación en jornadas y eventos.
Consciente de las dificultades añadidas de los jóvenes con discapacidad en su búsqueda de empleo, la Fundación Adecco desarrolla, de la mano de empresas y universidades de referencia, el Proyecto Unidos, una iniciativa pionera en España que nace con la misión de impulsar la formación superior de los jóvenes con discapacidad, así como ofrecerles la posibilidad de conocer y ser conocidos en las empresas.
El proyecto se desarrolla a través de una triple vertiente:
Orientación laboral.Es la figura central del proyecto Unidos y nace para acompañar y apoyar a los estudiantes con discapacidad en el comienzo de su carrera profesional, orientándoles para acceder al mercado laboral con las competencias, actitudes, valores y habilidades profesionales necesarias. A través de la colaboración de empresas comprometidas y de la participación voluntaria de sus profesionales, el estudiante con discapacidad recibe orientación por parte de un experto que le apoya con sus conocimientos y experiencias, introduciéndole en la parte más práctica de la profesión.
Becas Fundación Adecco.Para alcanzar la inclusión laboral de los jóvenes con discapacidad, la Fundación Adecco lleva seis ediciones de convocatoria de sus becas formativas destinadas a estudiantes de grado, máster o FP, a quienes beca con ayudas de hasta 2000 euros por solicitante.
Prácticas y primer empleo. Para ayudar a los estudiantes con discapacidad a realizar su incursión en el mercado laboral, a través de este tipo de empleos que les doten de los conocimientos, habilidades y actitudes para desempeñar una ocupación sostenible en el futuro.