Los líderes mundiales hicieron una promesa histórica para garantizar los derechos y el bienestar de todas las personas en un planeta sano y próspero cuando acordaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 ODS en 2015. Sin embargo, los efectos combinados de la crisis climática, la guerra en Ucrania, unas pesimistas perspectivas económicas mundiales y los efectos persistentes de la pandemia del COVID-19 han puesto de manifiesto deficiencias sistémicas y han obstaculizado considerablemente el avance hacia los Objetivos.
A siete años del plazo fijado para el cumplimiento de los Objetivos, es mucho lo que está en juego. A partir de los datos y estimaciones disponibles más recientes, el informe presenta un panorama desalentador de los ODS; antes de la celebración de la Cumbre sobre los ODS (18 y 19 de septiembre), un momento determinante para que los líderes mundiales encarrilen urgentemente el rumbo y den un nuevo impulso a los ODS.
De las aproximadamente 140 metas que se establecieron para cumplir con los Objetivos, la mitad están lejos o muy lejos de seguir la trayectoria deseada. Además, más del 30% de estas metas no han experimentado ningún avance o, lo que es peor, han experimentado una involución con respecto a la situación de 2015.
Según el informe, los efectos de la pandemia de COVID-19 paralizaron tres decenios de progresos constantes en la reducción de la pobreza extrema, y el número de personas que la padecen aumentó por primera vez en una generación.
Si persisten las tendencias actuales, en 2030 la alarmante cifra de 575 millones de personas seguirá atrapada en la pobreza extrema y se calcula que 84 millones de niños y jóvenes seguirán sin escolarizar. Según datos recogidos en 2022 en 119 países, el 56% de los países carecían de leyes que prohíban la discriminación directa e indirecta de las mujeres. El calentamiento global ya ha alcanzado 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales y es probable que alcance o supere el crítico punto de inflexión de 1,5 °C en 2035.
El informe también advierte de que, si bien el estancamiento en los avances es generalizado, son los más pobres y vulnerables del mundo quienes están sufriendo los peores efectos de estos desafíos mundiales sin precedentes.
Sin embargo, los adelantos en algunos ámbitos desde 2015 muestran el potencial para nuevos avances. La proporción de la población mundial con acceso a la electricidad ha aumentado del 87% en 2015 al 91% en 2021, con cerca de 800 millones de personas con acceso a la corriente.
El informe también revela que para 2021, 133 países ya habían alcanzado la meta de los ODS relativa a la tasa de mortalidad de los menores de 5 años, y se espera que otros 13 países más lo hagan para 2030. A pesar de la ralentización del crecimiento mundial de la industria manufacturera, las industrias de tecnología media-alta y alta mostraron sólidas tasas de crecimiento. Los países en desarrollo instalaron una capacidad de generación de energía renovable per cápita récord de 268 vatios en 2021. Además, el número de personas que utilizan Internet ha aumentado un 65% desde 2015, alcanzando los 5300 millones de personas de la población mundial en 2022.
Estos importantes avances en materia de desarrollo demuestran que es posible avanzar hacia un futuro mejor para todos mediante la combinación de una acción colectiva y una firme voluntad política, y el uso eficaz de las tecnologías, los recursos y los conocimientos disponibles. Con estos avances se puede sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, mejorar la igualdad de género y situar al mundo en una senda de bajas emisiones para 2030. El afianzamiento de los ecosistemas de datos también será clave para comprender en qué situación se encuentra el mundo y qué hay que hacer para alcanzar los ODS.