Estos criterios ESG, que hasta ahora determinaban la construcción de la reputación empresarial se extienden ahora a nivel de las naciones desplazando al atributo con mayor incidencia en la reputación de un país en 2022 que fue la “oferta de ocio, cultura y gastronomía”.
En la misma línea, también se mantienen con gran impacto en la reputación de las naciones otras variables de la dimensión ética y responsabilidad como: “gestión eficiente de los recursos públicos sin impuestos excesivos” o “ética/transparencia/ausencia de corrupción”.
En este sentido destacan los casos de Catar y de Irán, los países que más caen en reputación con respecto a 2022. El primero, tras organizar el polémico mundial de fútbol el pasado mes de diciembre y la visibilización de sus carencias en materia de derechos humanos, el segundo, por su apoyo a Rusia con el envío de drones “suicida” a la guerra de Ucrania. Por el contrario, los países que han experimentado una evolución más positiva en su reputación el último año han sido Corea del Sur, Dinamarca, Brasil y Portugal.
El estudio RepCore® Nations 2023 incluye el ranking de la reputación de las 60 principales economías del mundo a ojos de los ciudadanos del G7 (EE.UU., Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá). Este año, el ranking lo lideran Suiza, Suecia, Canadá y Noruega con un empate técnico entre los cuatro, ya que el indicador de reputación, RepScore, entre el primero y el cuarto varía solo en una décima de punto. España sigue teniendo buena reputación en el ámbito internacional, manteniendo la posición 13 de 60 de este ranking, pero ha sufrido caídas en diversos atributos de las dimensiones de ética y responsabilidad y calidad institucional que han derivado en una disminución de las actitudes de apoyo, sobre todo la intención de invertir en el país.