A pesar del consenso en este punto de la reforma, las diferencias en política energética de Francia y Alemania siguen bloqueando la normativa. El acuerdo de reforma pretende lograrse para fomentar las inversiones en renovables y acelerar la transición ecológica descarbonizada, y ante esto, Francia pretende la inclusión de la energía nuclear como renovable mientras que Alemania la rechaza.
El secretario de Economía y Acción Climática de Alemania, Sven Giegold, señaló según La Vanguardia que la adopción del acuerdo en el Consejo "se ha retrasado meses porque Francia quería equiparar el hidrógeno generado con nuclear al renovable. Esto ha fracasado". "Para nuestros socios europeos, el acuerdo ahora significa expandir las renovables con la misma consistencia con la que lo estamos haciendo exitosamente en Alemania. Francia en particular tendrá que invertir mucho en renovables", ha agregado. Ante esto, Francia respondió que el país "en 2022 produjo más energía renovable que Alemania, con un consumo final del 20,7% contra el 20,4%. Y en Alemania, el carbón es más del 30% de la producción eléctrica, contra el 0,6% en Francia”.
En cuanto a los objetivos, el bloque antinuclear liderado por Alemania y España quería elevar el umbral de consumo de renovables al 45%, mientras que Francia abogaba por dejarlo en el 40%. Finalmente, se alcanzó un sobre la revisión de la Directiva de Energías Renovables (RED III) que lograba un equilibro entre las posturas Francia y Alemania, situando el objetivo en 42,5%.
Para lograr el acuerdo, Francia aceptó un baremo más ambicioso (45 en vez de 40%, de los que 42,5% son obligatorios y 2,5% orientativos) pero obtenía a cambio una declaración de la Comisión Europea subrayando la importancia de la energía nuclear en la descarbonización y una derogación para su industria del amoníaco, un compromiso que para Alemania "no es bonito, pero es asumible", según La Vanguardia.